Los residuos que los plaguicidas suelen dejar en los alimentos son un tema de permanente debate público en todo el mundo. Los ingenieros agrónomos explican que estos agroquímicos son claves para minimizar las pérdidas en las cultivos (por plagas y enfermedades), pero también insisten en que deben ser usados en forma segura y responsable para no contaminar el medio ambiente y no afectar la salud de las personas.
Esta semana, en Santa Fe se va a desarrollar un seminario muy relevante para conocer las últimas investigaciones en la medición de los restos de herbicidas, insecticidas y fungicidas. Se trata del “2º Workshop Latinoamericano sobre Residuos de Pesticidas”, que se va a realizar de lunes a jueves en el Centro de Convenciones Los Maderos en el Puerto de Santa Fe. El evento es organizado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL), la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) y el Laboratorio Central (LC).
Más de 30 especialistas de Suecia, Holanda, Alemania, España, Estados Unidos y Brasil entre muchos otros países van a intercambiar información, experiencias y estrategias sobre la gestión de los plaguicidas. Este tema genera fuertes cruces entre organizaciones ecologistas, empresas de agroquímicos y la propia comunidad científica. Es un debate que la provincia de Santa Fe tiene que seguir bien de cerca por su perfil agroexportador. Es importante comprender que los agroquímicos son una parte esencial del paquete tecnológico que revolucionó la producción de alimentos, en un mundo que cada vez necesita más granos, más carne y más leche.
También es cierto que se ha mejorado la gestión agronómica y la calidad de estas sustancias químicas (que han bajado sus niveles de toxicidad). En el prefacio del Código Internacional de Consulta sobre la distribución el uso de Plaguicidas (FAO), Jacques Diouf director de este organismo reconoce que ha disminuido sustancialmente el número de países que aún no tienen una legislación para regular la distribución y la utilización de plaguicidas.
Pero este experto también advierte que hay diferencias importantes entre los países en desarrollo y los del primer mundo. Hay una cifra contundente para graficar este problema. Más del 80% de los plaguicidas se emplean en Estados Unidos y en Europa, pero el 99% de los casos de envenenamiento se producen en los países más pobres según la FAO, en los que hay deficiencias en los sistemas de regulación, sanidad y educación.
Lo que más preocupa es que aún se siguen vendiendo formulaciones de plaguicidas que no se ajustan a las normas de calidad exigidas y que todavía es necesario capacitar a los personas que aplican estos productos para que eviten riesgos y no contaminen los alimentos.
El debate que viene
El Ing. Horacio Beldoménico es el presidente del comité organizador del evento que se va a realizar en Santa Fe. En las distintas entrevistas que realizó con Campolitoral, para adelantar los ejes del Workshop, este especialistas sobre todo hizo énfasis en dos cuestiones prioritarias.
En primer lugar afirmó que en la Argentina es esencial medir con rigurosidad y constancia los niveles de residuos que dejan los pesticidas. Y también sostuvo que hay que organizar un plan sustentable de manejo de plaguicidas adaptado a “nuestras” características agroecológicas.
¿Cómo hay que encarar la gestión de los plaguicidas?
Hay que reclamar planes constantes y permanentes.Es imprescindible generar más conocimiento científico.
¿Qué hacen en los países más avanzados?
Nosotros tenemos que pensar este tema con cabeza propia. En Europa, la gente ha aceptado que va a comer una pequeña porción de pesticidas. Sus organismos de control hacen evaluaciones constantes y les aseguran que no superan los niveles de ingesta diaria admitida por los toxicólogos. En realidad no pueden hacer otra cosa, les faltan tierras. Como alternativa tienen un mercado orgánico para un grupo de consumidores de alto poder adquisitivo. Nosotros estamos en un escenario diferente. Mi percepción es que podríamos comer muchos menos pesticidas, por las características de nuestros campos.
¿El debate sobre los agroquímicos se ha radicalizado?
La gente se siente desprotegida y no sabe si los alimentos que come son seguros. Pero es un tema que no suele tratarse bien.. No es cuestión de decir que está todo bien y que no pasa nada. Tampoco hay que asustar en forma desmedida a todo el mundo porque este es el problema número uno, cuando uno sabe que hay chicos muriéndose de hambre.
Fuente: El Litoral