Sin embargo, varios operadores del mercado de granos coincidieron en que es poco probable que las ventas externas se reabran en lo inmediato.
La decisión oficial, esperada por los operadores desde hace días, produjo un alza del 3,68% en el precio en la Bolsa de Chicago -principal mercado de commodities agrícolas-, lo que se explica por los bajísimos stocks mundiales del cereal. En la plaza local, en cambio, llevó a la baja las cotizaciones de la mercadería disponible y tuvo una mayor incidencia en los mercados de futuro. En el mercado físico, la tonelada del cereal con entrega en enero cayó 6 dólares.
Resignados a convivir con resoluciones como ésta, productores, molineros y exportadores casi no quisieron hacer declaraciones. "No estamos haciendo comentarios", dijeron en la Sociedad Rural. "Recién lo estamos considerando y no tenemos nada para decir", afirmó Alberto Rodríguez, presidente del Centro de Exportadores de Cereales (CEC). Daniel Asseff, economista de Coninagro, dijo: "No es positivo para el sector agropecuario porque afecta los precios al productor e impacta directamente sobre su rentabilidad".
Una fuente del sector molinero responsabilizó directamente a los exportadores. "Con la necesidad de trigo que hay en el mundo, ¿cómo hacés para que no se lleven todo? Los exportadores se apuraron a anotar y pasó esto. Ahora, en dos meses embarcan todo, y el resto del año el mercado queda deprimido, librado a lo que cada mes pueda comprar la molinería, que además no tiene capacidad financiera."
Clima enrarecido
En el mismo sentido, los productores sostienen que todo el sistema de comercialización del cereal está enrarecido y es poco transparente. "El cierre de exportaciones es una pequeña anécdota en medio de un sistema de comercialización manoseado y distorsionado. Está tan mal encarado el tema que perjudica a miles de productores, especialmente a los más chicos", dijo Eduardo Buzzi, presidente de la Federación Agraria Argentina.
Buzzi reclamó que se aplicara lo consensuado entre todos los actores de la cadena triguera y el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, hace meses: que sólo se compense -se pague la diferencia entre los precios de abastecimiento y los de mercado- a la molienda (sólo la harina destinada al mercado interno), que los productores puedan vender su mercadería al mejor postor y que molinos y exportadores compitan por el producto. "Este tema no avanzó ni creo que lo haga en los próximos días, en los que habrá cambio de autoridades", explicó una fuente del Gobierno.
Según explicaron en la Secretaría de Agricultura, el cierre "se efectúa a fin de realizar una evaluación de las posibles pérdidas en la productividad del cultivo como consecuencia de las heladas registradas durante este mes, que en zonas productivas importantes afectaron al grano en etapa de floración. El análisis por efectuar se relacionará con las operaciones comerciales al exterior registradas hasta al momento, a los efectos de determinar con mayor precisión los saldos exportables, con la premisa de asegurar el correcto abastecimiento de trigo al mercado interno, evitando así la inestabilidad de precios de productos indispensables en la canasta de alimentos".
Para estimar las pérdidas causadas por las heladas, la cartera agrícola convocará a las bolsas de cereales que ya hicieron sus propios cálculos. Extraoficialmente, se prevé que las mermas estarían entre 600.000 y 1 millón de toneladas. Hasta los episodios de frío en las principales zonas trigueras, todos los pronósticos adelantaban 15,2 millones de toneladas.
Para el consumo interno se necesitarán 7 millones de toneladas de trigo -para semilla y fabricación de harina-, lo que dejaría un saldo exportable de alrededor de 8 millones de toneladas. En los trece días que el registro estuvo abierto los exportadores declararon ventas por más de 7 millones. "Eso es tremendo, porque la cosecha no avanzó más del 14%; no se evaluaron los efectos de la helada", dijo la fuente del sector molienda.