Semillero La Tijereta

Se presentó la asociación de cultivos en un mismo ciclo

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Es la última innovación agrícola: la combinación de cultivares de maíz y soja en la búsqueda de resultados agronómicos y económicos. Probado en distintas zonas de la pampa húmeda, la experiencia se desarrolla ahora en campos de Entre Ríos.

Técnicos, distribuidores y algunos curiosos fueron testigos de una de las últimas innovaciones agrícolas: la combinación de dos cultivares – maíz y soja- que se desarrollan y crecen a la par, promovidos por el Semillero La Tijereta, implantados en un campo de Costa Grande, en el kilómetro 47.5 de la Ruta Nacional 11 del departamento Diamante, en Entre Ríos.

Allí estuvieron también el Ing. Luís Pérez, gerente general, Federico Paganini (responsable técnico en la provincia) y Arturo Brezanello, gerente comercial de la firma con criadero en Gualeguay.

En diálogo con Campo en Acción, Brezanello comentó los detalles de este proyecto –del que no hay antecedentes a escala mundial- el que se ha venido probando con éxito en distintas zonas templadas de la pampa húmeda.

"Lo que se pretende es una asociación de cultivos, que va mucho más allá de la intersiembra, como parte de los programas técnicos y de manejo para la comunidad agropecuaria que desarrollamos desde el semillero" apuntó.

El maíz debe estar presente

La idea es innovadora: el doble cultivo implica también que la tierra esté preparada para aportar los nutrientes que reclamarán en la etapa de desarrollo y crecimiento.

"Mucha gente puede interpretar que el doble cultivo es doble esquilma, doble extracción. Lo que La Tijereta defiende es el cultivo de maíz, en términos agronómicos y económicos" detalló Brezanello.

"Los argumentos económicos son los que marcan el rumbo de la agricultura nacional, es por eso que en la Argentina tiene 2,5 millones de hectáreas sembradas de maíz y más de 16 millones de soja. Esto no es sustentable" lanzó.

La degradación de los suelos y la falta de carbono obligan a que el maíz esté presente en la rotación como mayor aportante de materia orgánica.

"Esta combinación trata de poner un poco de luz en el conflicto. Un productor o un contratista que alquila un campo puede hacer maíz, obteniendo un resultado económico y agronómico…y también puede hacer soja" sostiene.

Para Brezanello la combinación maíz-soja le va a dar "una muy buena rentabilidad; va a estar haciendo maíz para darle ese residuo al suelo; va a poder hacer un maíz con una buena fertilización fosforada por que la va a poder pagar con la soja que viene detrás, que le va a solventar todos los costos".

En la charla con los técnicos y productores presentes, el directivo de La Tijereta alentó a incursionar en varias combinaciones: maíz-soja, girasol-soja, girasol-sorgos graníferos, forrajeros, sileros o trigueros.

"Es un concepto mucho más amplio que la intersiembra.

La intención es que dos cultivos se asocien y los dos ganen, no que uno pierda.

Detalles de la muestra

La experiencia de combinar cultivares en suelo diamantino se logró con un maíz a 70 centímetros – el que será cosechado el próximo 24 de febrero y del que se espera el máximo rendimiento- asociado a un cultivar de soja (los materiales utilizados son 2068, 2055 y 2078 de La Tijereta para los suelos entrerrianos).

"Lo que logramos es hacer convivir por un periodo determinado al maíz y a la soja; se cosecha el maíz sin estropear la soja y esa soja queda esperando con un buen potencial de rendimiento, por supuesto en función de las mejores condiciones ambientales" concluyó.

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