Las exportaciones de China tuvieron su mayor descenso en casi 13 años al evaporarse la demanda en Estados Unidos y Europa, en tanto las importaciones registraron una caída sin precedentes, indicios de que la declinación económica se ahonda en la tercera economía del mundo.
Las ventas externas cayeron un 17,5% en enero respecto de un año antes, tras un declive de 2,8% en diciembre, al tiempo que las importaciones se derrumbaron 43,1%, alrededor del doble de la caída anual de diciembre, que ya había sido de un enorme 21,3%. Los datos, peores a lo esperado por los mercados, fueron suministrados ayer por la Administración General de Aduanas.
La caída de los precios de las materias primas redujo el costo de las importaciones, al debilitarse también la demanda china de productos primarios debido a la desaceleración de las exportaciones y un bajón inmobiliario. También influyó el valor del petróleo importado, que cayó 57% respecto a un año antes.
Las contracciones de enero fueron las más agudas desde que comenzaron los registros de los economistas en 1993. Con estos datos, las importaciones y las exportaciones llevan tres meses consecutivos de caída en relación a sus niveles del año previo.
Como resultado de la debilidad de las importaciones, el gigante asiático registró un superávit comercial de u$s 39.100 millones, el segundo mayor jamás registrado, lo que podría agravar las tensiones internacionales en momentos en que los dirigentes del mundo advierten del riesgo del proteccionismo en medio de la peor crisis financiera desde la Segunda Guerra Mundial.
Algunos economistas creen que las cifras mejorarán en febrero, en parte debido a que este año los feriados del Año Nuevo Lunar cayeron en enero (en 2008 fueron en febrero).
Lo cierto es que la crisis global está impactando fuerte en China. Economistas estiman que el crecimiento se moderará a un 6,1% este trimestre, en lo que sería la menor expansión desde 1999. China terminó 2008 con una crecimiento de 9%, el menor ritmo en siete años.
Más proteccionismo
Lo concreto es que, hasta ahora, la desaceleración ha costado 20 millones de empleos y aumentado el riesgo de un descenso de los precios, las ganancias y el consumo. Ante este panorama, el gobierno de Hu Jintao anunciará en estos días nuevas medidas, incluyendo recortes de impuestos para ayudar a la industria liviana, con el objetivo de impulsar el consumo interno y elevar al sector arriba en la cadena de valor en los próximos tres años.
Citando fuentes anónimas, las diarios Shanghai Securities News y 21st Century Business Herald dijeron que China reduciría los impuestos al consumo de alcohol, cosméticos, joyas y relojes, al tiempo que incrementaría los aranceles de importación sobre bienes de consumo de lujo.
Asimismo, Beijing aumentará los reembolsos de impuestos a las exportaciones sobre una amplia gama de productos de la industria liviana, incluyendo artículos para el hogar, muebles y cuero, regresándolos a los niveles vigentes antes del 1 de julio del 2007, dijeron los diarios.
El gobierno también dará incentivos fiscales a los exportadores de productos de marca china y alentará compras preferenciales de productos hechos en China para grandes proyectos respaldados por el gobierno.
Beijing ya ha revelado medidas para ayudar a las industrias automotriz, siderúrgica y textil como complemento de un paquete de estímulo de u$s 585.000 millones y un incremento del crédito bancario.