Reuniones

Se demora un acuerdo para el trigo

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La normalización del mercado de trigo deberá esperar hasta la próxima campaña. No habrá en lo inmediato una liberación de la comercialización, que deberá seguir operando como hasta ahora.

Con las compensaciones que paga el Gobierno para desconectar los precios internos de los valores internacionales de los granos. Así lo aceptaron ayer productores, molineros, exportadores y corredores, que volvieron a encontrarse con el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza.

No obstante, las reuniones continuarán en las próximas semanas. En esos encuentros se buscará definir un nuevo mecanismo de funcionamiento del mercado para la campaña 07/08, que permita, a la vez, evitar la suba del precio del pan al consumidor y permitir el acceso de los productores a los precios de un mercado sin intervención.

"Ante la mejora en los precios de pizarra, los productores desistieron de la propuesta inicial de liberar completamente el mercado concentrando las compensaciones en la molinería", dijo una fuente oficial. Y un vocero de la producción confirmó que "ante la posibilidad de tener que financiar a la molienda -por la demora que hubiese tenido que enfrentar ésta para acceder a la compensación oficial- y asumir un riesgo de cobro importante, decidimos resignar algún dinero a cambio de asegurarnos los pagos".

Además, la Secretaría de Agricultura se comprometió a adecuar los mecanismos para que el productor y la molinería accedan a las compensaciones en el menor plazo posible. Es que hasta ahora se evaluaba la posibilidad de liberar completamente el mercado para que allí compitan por el cereal exportadores y molineros que provean al consumo interno. Esa idea contemplaba compensar a la molienda por la diferencia entre lo que pagaran por el trigo y el precio oficial de abastecimiento interno del cereal (que es definido por el Ministerio de Economía y actualmente es de $ 370).

Hasta fines de mayo el precio de la tonelada de trigo disponible estuvo congelado artificialmente en esos

$ 370. Según los productores, esto se debió a la presión del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sobre los compradores (exportadores y molineros) para que no pagaran más de ese precio para no afectar los valores de la harina y el pan.

Desde este mes, el valor de la tonelada empezó a escalar hasta los actuales $ 430, que, aunque lejos del precio internacional (cercano a $ 526) es sustancialmente mejor que lo percibido por los productores entre octubre y mayo. Mejor todavía es el panorama para los precios futuros que el año pasado para esta fecha oscilaban en torno de los US$ 107 y actualmente supera los US$ 152 por tonelada.

No hubo foto ni firma de un acuerdo -como se esperaba-, pero nadie habló de fracaso y todos los involucrados se comprometieron a seguir negociando.

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