Apicultores aseguran que se cosechó sólo un 20% de la producción de miel prevista para esta temporada. No hay agua, tampoco floración en praderas y zonas de islas, las crías se mueren a causa del calor y colmenas enteras perecen por falta de alimento. Los productores del rubro realizan un análisis extremadamente negativo acerca de los rindes de la miel a causa de la prolongada sequía. Es que su situación no difiere mucho de la de otros sectores, por lo cual el sector pedirá subsidios y prórrogas en los pagos de créditos.
Los productores apícolas coinciden en que se perdió el 80% de la producción de miel, e indican un panorama desolador en caso de no producirse lluvias en pocos días.
Según Alfredo Kerbes, apicultor de la localidad de Maciá, los productores están en mejor o peor situación de acuerdo a las reservas que les hayan quedado. “Octubre y noviembre fueron meses buenos, la abeja hizo sus reservas, pero en muchos casos la miel se cosechó sin pensar que el clima haría los estragos que está haciendo hoy”, indicó.
En el caso de su empresa cosecharon muy poco y fue porque en la zona la lluvia fue muy dispar: “Hubo zonas en las que en un radio de 30 kilómetros no lograron cosechar nada”, dijo.
Como muchos otros productores, los Kerbes hoy por hoy están asistiendo artificialmente las colmenas con jarabe de azúcar, una de las pocas opciones que tienen para que, incluso, las abejas no mueran de hambre.
“La colmena corre riesgo de muerte. De por sí en lugares donde hay pocas reservas la colonia está muy reducida, y si no la asistimos artificialmente con jarabe de azúcar, aún si llega a llover, esa colmena llegará a marzo sin población”, sostuvo el productor apícola.
Pero este paliativo impacta en la economía de los productores: “El kilo de jarabe de azúcar cuesta 1,80 pesos, y semanalmente cada colmena consume tres kilos”, aclaró Kerbes. Para obtener una dimensión del gasto, cabe aclarar, que por ejemplo su empresa cuenta con 550 colmenas. En tanto, el kilo de miel se está vendiendo a 5,30 pesos.
“Muy rentable no es la producción teniendo en cuenta el precio, pero si hay cantidad igual sirve”, significó el entrevistado.
En Maciá predomina la flor de chilca, y ya prácticamente se está secando. “Es inevitable que si no llegamos a tener lluvias en los próximos días esto será un desastre”, aseguró.
Desde hace 28 años Kerbes se desempeña como apicultor y aseguró no tener registros en su memoria de una situación adversa tal como la que viven hoy.
“No escapamos a la situación crítica, vemos en los diarios que habrá subsidios para los ganaderos y para la lechería. No queremos vivir de limosna, pero en este momento también necesitamos ayuda”, aseguró.
En tanto, un productor de Victoria narró que un colega, también de la localidad, tenía 2.000 colmenas y ya murieron 1.000, y en el caso de su producción, aseguró que corre el mismo riesgo. “No hay floración, y las abejas se mueren de hambre. De no llover las consecuencias, que ya son desastrosas, empeorarán”, sostuvo.
Por su parte Luis María Villoni, miembro de la Cooperativa Apícola de Villa Elisa, aseguró a Uno que los departamentos Colón y Uruguay no escapan a la sequía. “Hay un 80% menos de rindes de lo que se calculaba”, dijo, y aseguró que se están recolectando unos seis kilogramos de miel por colmena.
“La crías de las abejas se mueren de calor porque las abejas no puede mantener la temperatura adecuada, tampoco hay agua en las cercanías, así que la verdad es que la situación es crítica”, sostuvo.
También planteó: “Los productores estamos consumiendo las reservas que teníamos del año pasado y lo mismo les sucede a las abejas, al no haber néctar y polen para subsistir acuden a las reservas que ellas tienen”.
Como miembro de la Cooperativa Apícola de Villa Elisa confirmó que mañana representantes de la institución viajarán hasta la capital entrerriana para mantener una entrevista con las autoridades competentes del gobierno provincial y plantearán un pedido de subsidio para paliar la situación.
En el caso de la cooperativa, están en estos momentos construyendo una planta extractora de miel y un depósito de tambores donde se realiza la carga de los contenedores a partir de un crédito concedido por la Comisión Administradora para el Fondo Especial de Salto Grande (Cafesg) . “Lo necesitamos porque nosotros estamos exportando a Alemania, Marruecos y Francia”, dijo, y señaló: “Lo estamos pagando, es una tasa bastante razonable, pero si la situación sigue como hasta ahora no sabemos qué pasará”, sostuvo.
Para remarcar lo incierto del trabajo del rubro, recordó que ya en 2007 los rindes fueron muy bajos, en ese momento por exceso de precipitaciones. “Sería fundamental también una prórroga en las amortizaciones y pagos de créditos para entidades”.
Respecto de posibles lluvias y la recuperación del sector, Villoni indicó que la producción de primavera ya se perdió, y en reglas generales, “sin ser pesimista, hay que reconocer que este año (en cuanto a producción) ya pasó”.
Aún así, y para que la situación no continúe agravándose, los mieleros realizan cadenas de oración para que llueva.
Déficit hídrico
Por la sequía, son prácticamente totales las pérdidas en el cultivo de maíz, según un informe de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos. Además señala que se necesitará que llueva como mínimo 120 milímetros para que se pueda comenzar a revertir la situación. También se indicó que es malo el estado del 90 % de los cultivos de grano grueso.
El ingeniero Pablo Fontanini afirmó que es crítica la situación de todos los cultivos de gruesa, es decir girasol, sorgo, soja y maíz. “Entre el 85 y 90% de lo implantado se encuentra en una situación de regular a mala”, señaló.