en Don Cristóbal

Se consolida el proyecto asociativo de producción porcina

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Integrados Reynafe comenzó a gestarse en 2010 con la impronta asociativa de dos cooperativas entrerrianas. Hoy tienen 700 madres y producen más de 2 millones de kilos de carne por año.

Surgió con la idea de dar respuesta a los jóvenes, hijos de productores, para intentar que sigan viviendo y trabajando en el campo. El proyecto inicial se consolidó gracias al aumento del consumo de carnes de cerdo y a un eficiente manejo empresario. Este proyecto integró a las Cooperativas San Martín de Seguí y Coopar de Aranguren.

Actualmente Integrados Reynafe está trabajando con 700 madres y el objetivo de finalizar el 2017 con 1000 madres en producción. Es un sistema que se caracteriza por un alto nivel tecnológico y de eficiencia, se asemeja a la producción industrial ya que cada paso que se dan dentro del proceso productivo está perfectamente individualizado y medido.

Según Bernardo Schneider, responsable del establecimiento, hoy una madre produce 3200 kilos de carne por año, que lo hace altamente eficiente, esto no sólo tiene que ver con el sistema, también se corresponde con la genética que se está utilizando.

¿Cuáles son las claves de manejo para lograr estos números?

En este punto explicó que hay dos cuestiones a tener en cuenta: por un lado el manejo que es netamente técnico, el seguimiento y selección de las hembras, el trabajo con los lechones y luego con los capones y la nutrición que también es fundamental en el proceso productivo - es decir- la calidad de la materia prima que se utiliza, los núcleos vitamínicos hacen que se tengan altos niveles de productividad.

Por el otro la especialización, hay un sistema integrado que tiende a especializarse en determinados pasos del ciclo productivo. El engorde, la terminación del lechón que sale con 30 kilos y llega a la faena con 115 kilos lo están haciendo los integrados, que -en este caso- son socios de la cooperativa abocados específicamente a ese ciclo. En el establecimiento matriz sólo se realiza el ciclo reproductivo.

En el establecimiento trabajan 12 personas, de los cuales 3 son profesionales y el resto son operarios que trabajan en las distintas áreas (gestación, maternidad y recría).

“Todo este proceso nos proyecta naturalmente al crecimiento, a agregar valor a la materia prima, a crecer en la cadena. Hoy estamos en los 17/18 kilos de carne de cerdo en la mesa de cada argentino al año, lo que ha llevado prácticamente a duplicar el consumo en los últimos años y esto se debe a varias cuestiones como la diferenciación del precio respecto a la carne bovina, también tiene que ver la calidad del cerdo que tenemos, hoy es muy diferente a lo que comúnmente se conocía como “el chancho” y esto se debe a la genética y los sistemas productivos que le dan un alto rendimiento y una alta calidad a los cerdos”.

Daniel Kindevaluc, directivo de la Cooperativa San Martín de Seguí, y actual titular de la Federación Entrerriana de Cooperativas (Fedeco) comentó que este proyecto se inició a mediados del 2010, la preparación llevó dos años y en 2012 comenzó la llegada de las primeras cachorras. El objetivo de esta asociación era lograr una integración entre cooperativas, y fundamentalmente, incorporar los productores con el deseo de que sus hijos se puedan quedar en el campo. “Esta actividad es un extra a las más importante y un joven lo puede realizar como un incentivo”. “En principio se eligieron cinco productores por cada cooperativa y son los que continúan, fueron consiguiendo sus propios créditos a partir del CFI que brindó ayuda con préstamos a siete años de plazo, con tasas razonables” comenta el dirigente cooperativo.

Balance del trabajo asociativo

Para Kindevaluc, el vínculo entre las dos cooperativas es muy bueno. “El crecimiento que tenemos proyectado es llegar hasta 2000 madres, ahora se está trabajando con 700 con el objetivo de llegar a mil durante este año. Para eso necesitaríamos tres galpones más, estamos viendo si le vamos a dar la alternativa a los 10 primeros productores, que fueron quienes le pusieron el hombro al proyecto, para que construyan un segundo galpón, esto les permitiría amortizan más el capital invertido y la rentabilidad pasaría a ser el doble”.

“Además las cooperativas tienen los centros juveniles agrarios, y los jóvenes demandaban trabajo y aunque lo más fácil y lógico es la agricultura, también es lo más complicado y riesgoso, ya que los factores climáticos por ejemplo, han venido complicando la producción para quienes no tienen “espaldas” para sostener esa situación”. “Por eso, esto se presenta como una alternativa más lenta pero más predecible que lo pueden ir manejando en el tiempo y creo que los jóvenes están conformes” –comentó.

Panorama económico de la actividad

En abril pasado cayó la demanda y hubo un fuerte aumento de costos, a raíz de la quita de retenciones al maíz y los problemas climáticos. Son periodos cíclicos que tiene la actividad, ahora se está entrando a una “época de vacas flacas” hasta mayo/junio y luego comienza a mejorar nuevamente. Estamos en permanente aumento de consumo de carne de cerdo por habitante –finalizó.

Redacción de Campo en Acción

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