El gobierno nacional suspendió por un día los permisos de exportación de todos los granos debido a la gran cantidad de solicitudes presentadas, algo que fuentes oficiales calificaron como llamativo.
Según indicaron desde el Palacio de Hacienda, el registro se cerró hoy, aunque se reabrirá el lunes, porque llamó la atención "el exponencial crecimiento de la inscripción de exportaciones, que en algunos casos es doce veces más que el año anterior", indicó una fuente a LANACION.com .
"En vista de la inusitada cantidad de declaraciones juradas de ventas al exterior presentadas en los últimos días [...]no se recibirán declaraciones juradas de ventas al exterior el día 17 de noviembre", informó la Secretaría de Agricultura en una circular a la que accedió la agencia Reuters.
El secretario de Agricultura, Miguel Campos, dará una conferencia de prensa esta tarde, luego de reunirse con las entidades del sector agrario.
Para poder exportar bienes agrícolas desde el país es necesario solicitar previamente un permiso a las autoridades, procedimiento que fue suspendido para las ventas de soja, trigo, maíz, girasol y productos derivados.
Más allá de esta medida, en el oficialismo no prevén una ofensiva adicional sobre las operaciones externas. "No está en análisis ni la suspensión de las exportaciones de granos ni modificar las retenciones", aclaró la fuente, frente a los rumores que ayer circularon con fuerza y que recién hoy fueron desmentidos desde el Palacio de Hacienda.
Fuentes del sector explicaron que la medida del gobierno se produjo principalmente por la gran cantidad de solicitudes registradas para exportar maíz, que al viernes acumulaban 10,11 millones de toneladas para el ciclo 2006/07. El precio del maiz aumentó cerca de un 40% en el último año y las perspectivas, frente a la creciente demanda por el nacimiento de los biocombustibles, no parecen indicar un retroceso de las cotizaciones.
El Gobierno se ha esforzado por impedir que el alza de los valores internacionales impacte en el costo interno de los cereales, que se utilizan para la elaboración de bienes de primera necesidad, como el pan, los fideos o el aceite.
LA NACION