Rotar el cultivo con la recría de ganado

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El avance de la agricultura en la región pampeana y en varias zonas consideradas sólo aptas para la cría vacuna pusieron en jaque al negocio ganadero. El avance de la soja, como abanderada de una nueva forma de producir granos, basada en la biotecnología, la fertilización y la siembra directa, fue arrinconando al ganado a áreas de bajísima productividad. Pero la apuesta a la agricultura puede ser la punta de lanza de un nuevo modelo ganadero. Es lo que piensa Miguel Chasco, responsable técnico de una empresa tradicional de acopio en Junín, provincia de Buenos Aires. Se trata de Junarsa, que como muchos otros grupos se expandió en siembras y fue buscando alternativas para incluir la ganadería en el negocio. "La idea básica de este tipo de emprendimiento es valorizar con agricultura las tierras que antes estaban definidas como de aptitud ganadera. Pero al mismo tiempo, volcar los recursos que provee la chacra, como el maíz, para el uso ganadero. No sólo en el engorde, sino también en la cría", explica Chasco, ingeniero agrónomo, docente universitario, innovador. Y se apura a entregar su primer colorario: "hemos encontrado que el maíz, volcado a la ganadería, es más rentable que la soja, y gracias a esto podemos implementar una rotación ideal". No es necesario explicar mucho: todo el mundo "sabe" que tiene que meter al maíz o al sorgo en la rotación, porque aporta carbono orgánico a los suelos. Pero los que están exclusivamente en agricultura tienen que asumir la menor rentabilidad del maíz, y frente al precio de los alquileres en la mayor parte de los casos no pueden hacerlo. "Tradicionalmente el maíz fue funcional a la invernada o al engorde, ya sea como suplementación en pasturas o en encierres completos. Pero en nuestro planteo la diferencia es que lo incluimos también en la cría", explica Chasco. Aquí está la novedad: la base de todo es el maíz. ¿La pastura? "Usamos el campo natural, y no estoy muy convencido de invertir en campos que no dan mucho. Sirven como soporte de las vacas, pero la comida viene de la chacra. Descubrimos que en la medida en que le destinamos mayor cantidad de energía a la hacienda de cría, a través del maíz, logramos mayor eficiencia de conversión que con la invernada". Parece un poco exagerado. Cuando ve la cara de duda de este redactor, abre un power point y muestra que tiene todo estudiado. Calculando los requerimientos nutricionales de cada tipo de hacienda, armó un modelo que hace tiempo que dejó de ser teórico: ya opera sobre 3.000 vientres. "Buscamos información por todos lados: el INTA de Balcarce, con toda su historia en cría; el de Concepción del Uruguay, con los trabajos de destete precoz que nos resultaron fundamentales. Capacitamos a nuestra gente, y despues todo fue cuestión de gestión y control. Vamos muy bien", dice. Los números son contundentes. Los precios relativos maíz/ganado vacuno arrojan que en promedio con un kilo de novillo se pudo comprar 9,6 kg de maíz, como promedio del último quinquenio. "Y con 7,8 kilos de maíz estoy en condiciones de alimentar una vaca en el quinto o sexto mes de lactancia y gestando un ternero nuevo", sostiene Miguel. "Pero con destete precoz el consumo se va a reducir a 4,5 kilos de maíz por día. ¡Es casi la mitad!", razona. Y agrega que si le entrega esa diferencia de 3,5 kilos a un ternero de destete precoz, que convierte 3,5:1, va a lograr un engorde mucho más eficiente que el de un novillo de 300 kilos, que convierte 7:1. Con la tecnología disponible, una hectárea de maíz produce 10.000 kilos de grano. El requerimiento para mantener una vaca y su ternero es de 2.000 kilos, así que con este modelo puede sostener 5 vacas por hectárea de cría. El maíz se puede suministrar como silo de planta entera o como grano húmedo aplastado. Todo el silo lo hace embolsado, para minimizar las pérdidas de confección, conservación y extracción. Cuando convierte estos datos en dinero, encuentra que genera un valor agregado de 20 centavos por kilo de maíz. "Mi costo de oportunidad es 16 centavos por kilo, así que saco una diferencia de más del doble", calcula. "Con estos números, el maíz es más rentable que una soja de 38 quintales, y además me mejora los resultados físicos de la soja en la rotación". En el planteo real, las vacas viven en la cañada de un campo mixto en Agustina, al norte de Junín. Se la suplementa todo el año con maíz, pero en los meses del destete precoz y hasta que toman servicio se las encierra. Son en total 80 días (entre agosto y noviembre), en las que comen fundamentalmente silo de maíz y concentrado proteico (pellet de soja). "En esos tres meses la cañada se recupera y así la preparamos para el verano". Durante ese período se implementa la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF), otra de las claves para que el sistema funcione eficientemente. "Inseminadas en el corral, es altísimo el porcentaje de preñez que logramos", dice. Y así no se atrasa la parición. Otra camada de vientres recibe el mismo tratamiento, pero desplazada seis meses. Como la terminación de los terneros es en feedlot, con este doble circuito se logra mantener los corrales llenos todo el año. Y así, se va armando un nuevo rompecabezas, que integra la agricultura con la ganadería. Como antes, pero al revés...

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