Fuerte avance del proyecto porcino

Reynafe, la granja integrada de la región

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Campo en Acción visitó la granja del Sistema de Producción Integrada de Carne Porcina “Reynafé”, iniciativa de dos cooperativas que apuestan a un emprendimiento que reduce los plazos de producción y genera una alternativa para 10 integrad

El desafío para nuestro país es transformarse en un país industrializado-agroalimentario para ser económica y socialmente sustentable. La concreción de proyectos integrados, como “Reynafé”, busca lograr el mayor agregado del valor posible en su producción.

Hace dos años nace esta idea

El Director del Proyecto Porcino Juan Balbi dialogó con Campo en Acción donde indicó que “hace alrededor de dos años nace esta idea, por la cual viajamos en varias oportunidades a Brasil, donde visitamos algunas cooperativas de las que trajimos algunas ideas del modo de producción porcina. De este modo avanzado, lo plasmamos en lo que hoy es el Integrado Reynafé S. A., integrada por consejeros nombrados por la unión de dos cooperativas que conforman este núcleo porcino y ya funcionando”.

Acerca del proceso de conformación del Integrado, Balbi manifestó: “La primer etapa fue la de compra del predio ubicado en Don Cristóbal Segundo, después empezamos con las obras las que fueron demoradas por la cuestión del financiamiento, ya que requiere mucho dinero. Este fue un esfuerzo que fue apoyado por el Banco de la Nación Argentina. La unidad prevé llegar a tener dos mil madres, hoy estamos en una primera etapa de 500. En el mes de marzo se produjeron las pariciones de las cerdas, las que vamos a estar distribuyendo en nuestros galpones de engorde”.

La integración de los productores es lo que distingue la iniciativa de la Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Servicios Públicos de Aranguren Ltda. y Cooperativa de Servicios Públicos Gral. José San Martín de Seguí. “Nuestro proyecto es llegar a la góndola, lo que incluye madres y engorde, lo cual hacen los productores con sus unidades de engorde, el cerdo sale de acá con alrededor de 30 kilos y después lo llevan al productor hasta la faena. El otro proceso que nos gustaría, la segunda etapa proyectada, es la faena y comercialización propia” sostuvo Balbi.

Este proyecto conjunto de porcinocultura busco desarrollar e implementar un sistema de ciclos productivos de carne porcina, mediante un criadero de ciclos productivos diferenciados, concentrando la reproducción, maternidad y recría en un solo sitio. Con un módulo inicial de 520 madres, cuyo producto final son los lechones de 28 y 30 kilos con destino a los engordes que realizaran los productores asociados integrados, y cuyo producto terminal son capones de 110 kilos promedio de peso vivo, con destino a la venta para faena.

Reynafé es una de las apuestas regionales que posee una genética seleccionada para este sistema productivo de origen francés, “tienen alrededor de cuatro años de llegada al país. La característica de esta cerda es su prolificidad, su alta capacidad materna y la rusticidad de los productos, por lo que hemos seleccionado esta genética ya que el proyecto establece someter a traslados y a diferentes ambientes al animal. Hoy tenemos resultados satisfactorios, porque tenemos 520 madres de las cuales el 75% ya han recibido servicio, tenemos tres salas cubiertas en maternidad y próximo por ingresar una cuarta sala. Con resultados óptimos tanto en producción de celos como con las cerdas cubiertas, con un margen de indicadores productivos de acuerdo a lo proyectado” explicó a Campo en Acción el Med. Vet. Marcelo Barrera.

Según el encargado del proyecto el Med. Vet. Gastón Góngora esta granja empezó con un galpón de reposición de cachorras, donde a medida que pasó el tiempo comenzaron a llegar tandas de diferentes cantidades de números, las que fueron alimentadas y controladas hasta llegar a unidades de 240 días, tiempo que exige la genética para poder darle servicio. “Una vez llegada a esa edad y con un buen peso, se pasa al galpón de gestación, donde están alrededor de 15 días con una dieta alta en energía. Se las coloca en una jaula para que se vayan acostumbrando lo que será su lugar en casi toda la gestación. Cuando llega el día del celo, se identifica mediante una tiza a la cerda. Contamos con un laboratorio en el cual se encuentra en una padrillera continua con seis padrillos de alto valor genético. A estos se le extrae el semen mediante una monta a un maniquí. Se preparan las dosis y una vez que están conservadas en heladera, en el momento que una cerda entra en celo se produce la inseminación artificial. Al mes se hace un ultrasonido para determinar si está preñada, igualmente se pasa por delante de la jaula un macho llamado de retajo que levanta celo. La que no ha quedado servida entra en celo y se vuelve a repetir el procedimiento”.

Esta idea innovadora en la región, permite ser una granja espejo para los demás proyectos que se quieren emprender en la región, ya que los integrados son 10 socios de las cooperativas de Aranguren y de Seguí.

De la redacción de Campo en Acción

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