Retenciones: advierten que bajan poco y aquí van por Ingresos Brutos

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Para Coninagro, el impacto fiscal de la baja de retenciones parcial anunciadas las semana pasada serán de unos 30 millones de dólares para lo que queda de la actual campaña, y de entre 50 y 60 millones de dólares para la campaña ahora inicia y que termina en 2027.

Por su parte, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) subrayó en un informe que el impacto fiscal “es relativamente acotado” y también lo ubicó en una cifra similar, de U$S 29 millones este año.

Y en ese marco, la Bolsa de Cereales de Entre Ríos solicitó a las autoridades provinciales la adecuación del Impuesto sobre los Ingresos Brutos, ante la reducción de los derechos de exportación de trigo y cebada, anunciada ayer por el Presidente de la Nación. Indican que "la reducción de retenciones beneficiará al sector productivo al incrementar el precio neto recibido, aunque generaría un efecto no deseado para los productores entrerrianos: el aumento de facturación derivado de esta medida hará que muchos superen los umbrales de exención de Ingresos Brutos de la Provincia, obligándolos a tributar este impuesto y perdiendo así parte importante del beneficio nacional en favor de la recaudación provincial".

Ysuman que "solicitamos al Gobierno Provincial que se asemeje a las demás provincias de Región Centro aplicando también una reducción en las alícuotas y umbrales del Impuesto sobre los Ingresos Brutos en proporción equivalente a la reducción de retenciones, evitando así que la Provincia se apropie del beneficio que Nación pretende transferir al sector productivo".

Y ponderan que "los productores entrerrianos no pueden resultar afectados por la falta de coordinación en las políticas tributarias entre Nación y Provincia. El incremento en la recaudación provincial debe originarse en el desarrollo efectivo y la expansión genuina de la actividad productiva, y no en la mera captura fiscal de medidas de alivio impositivo dispuestas por el Gobierno Nacional".

En tanto, la entidad rosarina aporta que “una buena proporción del total de exportaciones estimadas para la campaña en ambos cultivos ya ha sido vendida al exterior. En el caso del trigo, resta vender 5,3 millones de toneladas de los 19 millones de exportaciones estimadas para todo el ciclo, mientras que, en cebada, el remanente asciende a 500.000 toneladas para la cervecera y 200.000 para la forrajera”.

Así, si se tiene en consideración ese saldo remanente a los precios FOB promedio para el período junio-noviembre del corriente año, el costo fiscal para el trigo asciende a US$ 26,2 millones, mientras que para cebada totaliza US$ 3,3 millones.

Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas, y lleva a las exportaciones totales para el ciclo triguero 2025/26 a 20 millones de toneladas. En ese caso, el costo fiscal sería de apenas US$ 12,7 millones para el cereal de invierno.

Ya para la campaña 2026/27 es más difícil de proyectar porque las previsiones de producción y exportaciones son aún muy preliminares.

Sin embargo, tomando como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal total de la medida asciende a apenas US$ 78 millones entre trigo y cebada, que podría ser compensado por el aumento en la producción y el comercio externo de cara a la campaña fina.

“Como referencia, si las exportaciones trigueras 2026/27 suben a 13,5 millones de toneladas, el costo fiscal de la medida se reduce a US$ 47 millones para ese cereal; en tanto que, si suben a 14,5 millones, el costo ajusta a US$ 34 millones”, afirmó la Bolsa rosarina.

En similar sentido, el economista especializado en agro del Instituto de Estudios (IERAL) de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, analizó en un artículo la medida del Gobierno y resumió que es “una señal positiva, con costo fiscal acotado y desafíos pendientes”.

En este marco, de acuerdo con sus estimaciones preliminares, el costo fiscal directo de la baja de DEX en cereales sería relativamente acotado en 2026 y coincidió con los cálculos presentados previamente.

“Dado que la medida alcanzaría solo a los granos remanentes del ciclo 2025/2026 que aún no fijaron precio y que serán exportados bajo el nuevo esquema, el costo fiscal para el año en curso no superaría los U$S 30 millones. Para 2027, cuando la reducción operaría sobre una campaña completa, la menor recaudación estimada ascendería a aproximadamente U$S 90 millones”, enumeró.

En el caso de la soja, donde la baja comenzaría a regir en enero de 2027, Garzón explicó que el impacto fiscal dependerá del sendero finalmente aplicado.

Es decir, si la reducción mensual fuera de 0,25 puntos porcentuales, y suponiendo una producción 2026/2027 similar a la del ciclo actual, el costo fiscal podría ubicarse en torno a U$S 300 millones. En cambio, si la baja mensual fuera de 0,5 puntos porcentuales, el costo podría acercarse a U$S 600 millones.

“De este modo, considerando solo los productos agropecuarios alcanzados por la medida, la menor recaudación directa para 2027 podría ubicarse, en una estimación preliminar, en un rango de aproximadamente U$S 390 millones a U$S 690 millones, equivalente a entre 0,06% y 0,10% del PIB estimado para ese año”, resumió Garzón.

La otra pata del asunto es conocer en cuánto beneficia esta rebaja de retenciones en la economía de quienes están tranqueras adentro.

Al respecto, Coninagro fue la primera que analizó la medida y dijo con optimismo que la reducción de 2 puntos para trigo y cebada permite compensar casi 100% de lo que fue el incremento de la urea y el gasoil.

Por su parte, el informe de la Bolsa de Rosario estimó también el efecto sobre el FAS teórico tomando como referencia las cotizaciones actuales.

“Enfocándonos en el caso del trigo, de implementarse la medida, ésta se traduce en una mejora directa en la capacidad de pago compradora tanto para las posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha. En base a los precios actuales, la capacidad teórica de pago mejoraría en torno a 2,2 y 2,3% en el conjunto de posiciones”, proyectó la BCR.

Y completó: “En términos absolutos, el FAS teórico mejora entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada con el nuevo esquema de DEX para el producto. Por el lado de los tramos de la nueva cosecha, se remarca que aún no hay ofertas abiertas de mercado para el trigo, por lo que se utiliza únicamente la referencia del FOB oficial para el cálculo en su conjunto”. Fuente: Infocampo

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