Las inundaciones que están ocurriendo en Buenos Aires y en el Delta, “se sucederán con más frecuencia y ocasionarán mayores daños”, afirmó a AIM el presidente de la Sociedad Rural de Islas del Ibicuy (Srii), Armando Cadoppi, quien advirtió que “son consecuencia de la falta de un plan integral de manejo del agua y exclusiva responsabilidad de los gobiernos”.
Está molesto y no lo disimula. Es que desde principios de 2014, la Srii que preside viene alertando a las autoridades sobre los pronósticos de desarrollo de “El Niño”, respecto de las estimaciones de precipitaciones superiores a lo normal y, por ende, de las grandes probabilidades de inundaciones. La Srii también había solicitado al gobierno provincial y a los dirigentes de la oposición “a que se tomaran medidas urgentes ante el preocupante escenario, pero lamentablemente, ni el gobierno provincial ni algunos dirigentes de la oposición hicieron algo al respecto”, se quejó Cadoppi.
En diálogo con esta Agencia, el ruralista recordó que en 2015, la Srii prosiguió con su reclamo a los gobiernos nacional y provincial, para que -con urgencia- se elaborara e implementara un plan de manejo integral del agua para el Delta. “Este año, los pronósticos de fenómeno Niño para la primavera y verano son mucho más preocupantes que los del año pasado, más aún con un invierno que está dejando en claro que las precipitaciones son mayores a lo normal”, detalló el técnico.
Para Cadoppi, es inaudito ver que “pese a las trágicas imágenes que se ven en estos días desde Buenos Aires, y pese a que en el Delta desde el año pasado aún hay miles de hectáreas inundadas e improductivas, ni el gobierno ni algunos dirigentes de la oposición reaccionan para contener a los afectados y empezar a solucionar el colapso”.
El licenciado admitió que “al ver las imágenes de las actuales inundaciones en provincia de Buenos Aires, tanto los funcionarios como los dirigentes políticos, los productores y la sociedad tenemos que comprender que es imprescindible producir y desarrollar las comunidades de manera sustentable, respetando los valles de inundación de los ríos. No podemos pretender convertir en tierra firme y barrios náuticos a todos los valles de inundación de los ríos”.
Y el agua, ¿por dónde va?
Cadoppi se preguntó por dónde pasará el agua. “Queda claro que va pasar por arriba de tierras que antes no se inundaban, como en Lujan Por eso, desde la Srii volvemos a remarcar que convertir al Delta en una muralla de diques y caminos y de barrios náuticos, como está ocurriendo en Villa Paranacito, es terminar de destruir al Delta, a los bienes y servicios que aporta a los territorios colindantes, como Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Rosario o Gualeguaychú, y condenar al fracaso a las comunidades que lo integran”.
No hay progreso, hay necedad
El ruralista indicó que “un camino nuevo que no tiene puentes e inunda a medio departamento de Islas no es progreso Un camino nuevo en un territorio que queda improductivo e inhabitado no genera beneficios a ninguna comunidad. Las obras que hizo el gobierno y las más de 250 que hicieron los privados, todas incluidos los caminos realizados por Vialidad Provincial- sin proyectos ni estudios de impacto ambiental aprobados por el Corufa, están afectando el natural escurrimiento de las aguas, generarán más inundaciones a otras ciudades y pondrán en riesgo de contaminación a la mayor fuente de agua dulce para potabilizar que tiene Argentina”.
El licenciado explicó que “es común escuchar como los funcionarios y ciertos representantes de fuerzas políticas descalifican a las entidades y productores que trabajamos por un desarrollo productivo y sustentable en el Delta. Tratan de descalificarnos tildándonos de verdes ambientalistas Es la forma más fácil de evitar el debate honesto, técnico y abierto sobre el desarrollo productivo y social del Delta”.
Que den la cara
El Delta es un gran valle de inundación por el que escurre más del 25 por ciento del agua de Sudamérica y representa ni más ni menos, que el 23 por ciento de la superficie de la provincia. Por eso opinó que “no se puede permitir que se termine de destruir. Desde la Srii invitaremos en las próximas semanas a los candidatos que han quedado confirmados para competir en las elecciones de octubre a que expongan y debatan sus planes para el desarrollo ambiental, productivo y social del Delta del Paraná”.
Obras sospechadas
Tiempo atrás, el diputado socialista Lisandro Viale señaló que en el Delta, “no solo se está ejecutando el resistido y arbitrario proyecto de dragado del Sagastume, cuyo proyecto inicial era casualmente frente al barrio náutico, ya que no cuenta con los estudios de impacto ambiental ni hidráulico”.
El socialista advirtió que desde el año pasado circulan versiones que dan cuenta que parte de los fondos de inversión provenientes desde China se destinarían también para endicar 60 mil hectáreas en la Islas Lechiguanas, frente a Ibicuy y San Pedro para cultivar arroz.
Si esa versión es cierta y si se ejecuta ese proyecto, se generaría un tapón intrincable para el agua de inundación que baje por el río Paraná y otro para la de sudestada que pretenda subir desde el río de la Plata. En consecuencia, Rosario, Santa Fe, Paraná, Gualeguay, Gualeguaychú y Buenos Aires, aumentarían las alturas del agua durante las inundaciones. L que le quepa el sayo, que se lo ponga.
De la Redacción de AIM