Política antiinflacionaria

Renegociarán el valor de la carne y la política ganadera

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El secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, convocaría a la Mesa de Ganados y Carnes -un ámbito de diálogo que funciona en su dependencia y que no se reúne desde agosto- a una reunión que se realizaría el miércoles próximo.

Superado el conflicto con los tamberos, el Gobierno se apresta a tomar varias decisiones fundamentales para sostener el actual esquema de producción y comercialización de carne. Por estos días vencen tres resoluciones que mantuvieron calmo el sector el último semestre: los cupos de exportación de alrededor de 40.000 toneladas mensuales, la distribución de la codiciada cuota Hilton (los cortes de mayor calidad y precio que se exportan al exigente mercado de la Unión Europea) y la que estableció el peso mínimo de faena en 240 kilos.

También venció el acuerdo firmado en mayo con ganaderos y frigoríficos que mantuvo relativamente estables los precios al consumidor y permitió liberar la comercialización de hacienda en el Mercado de Liniers, donde hasta entonces regía una lista de precios máximos introducida por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

El Gobierno tiene decidido prorrogar por lo menos hasta marzo próximo la vigencia de los cupos de exportación de carne (en conjunto, no pueden superarse las 40.000 toneladas mensuales) y sólo entonces abrir algún tipo de discusión sobre una eventual liberalización progresiva en el futuro. En marzo de 2006, el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner prohibió la exportación de cortes vacunos para privilegiar el abastecimiento del consumo doméstico y meses después lo reabrió acotado a los actuales topes.

Como sucedió ayer con los lácteos, desde la firma del acuerdo marco de la cadena cárnica rigen precios de referencia para los cortes a la salida de fábrica y bandas de precios informales para la hacienda en el Mercado de Liniers.

El secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, convocaría a la Mesa de Ganados y Carnes -un ámbito de diálogo que funciona en su dependencia y que no se reúne desde agosto- a una reunión que se realizaría el miércoles próximo.

Allí, el funcionario buscará renovar el compromiso de mayo último con la concesión de permitir una suba de precios equivalente a la inflación oficial, que este año rondaría el 9%. En esa mesa también se hablará del peso mínimo de faena -por debajo del cual no se pueden sacrificar vacunos-y es sabido que el Gobierno quiere elevarlo para producir más carne.

La administración de Cristina Fernández de Kirchner abandonará la idea de modificar el esquema de distribución de las 29.000 toneladas de cupo de la cuota Hilton, que le corresponden al país. Se prorrogará el actual sistema de reparto, que privilegia el desempeño exportador de cada frigorífico en el pasado.

Sobre todas estas disposiciones basó el Gobierno el control de precios de un alimento políticamente muy sensible: cada argentino consume en promedio 67 kilos por año. En el segundo semestre del año, según datos que maneja Agricultura, los precios de la carne al consumidor sólo subieron el 2% en las carnicerías porteñas. En cambio, en los supermercados, área bajo control de Moreno, habrían trepado el 15% en el mismo período.

Fuente: La Nación

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