San Juan

Remolacha para bioetanol

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Las primeras plantaciones están en Pocito, en un terreno experimental del INTA - Pronto se sumarán las que sembraron en Jáchal, Sarmiento y San Martín. Es el primer intento sanjuanino de entrar en la carrera de los biocombustibles.

Mientras los presidentes sudamericanos intentaban cerrar un acuerdo sobre el desarrollo de biocombustibles en la cumbre energética de la venezolana isla Margarita; aquí en San Juan, en un campo experimental del INTA en el departamento de Pocito, asomaban, vigorosas, las primeras plantas de remolacha sembradas en la provincia con el objetivo concreto de ensayar la producción de una clase de combustible ecológico: el bioetanol.

"Estas son las primeras que nacen de la siembra que se hizo el 18 de marzo pasado" contó la ingeniera agrónoma Griselda Chiquirrin, investigadora del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, a cargo del "Proyecto Remolacha".

En las próximas semanas, otros surcos experimentales ubicados en San Martín, Jáchal y Sarmiento empezarán a teñirse de verde con las mismas plantas de remolacha azucarera provenientes de una semilla especial, importada por el Inta, de Alemania y de Chile.

La experiencia en los cuatro departamentos es el primer intento sanjuanino en desarrollar materia prima para producir biocombustible, un producto cuyo uso será obligatorio en la Argentina para el 2010: La ley 26.093, cuya reglamentación firmó el presidente Kirchner, indica que los principales combustibles que se utilizan en el país -nafta y gasoil- se mezclen, al menos en un 5%, con bioetanol o biodiesel, respectivamente. Aquellos que den el primer paso, pueden lograr un negocio redondo.

Renovables vs. no renovables

Lo que se busca es ir sustituyendo gradualmente el petróleo y demás combustibles no renovables ante las perspectivas de agotamiento de las reservas en un futuro no tan lejano. La producción de biocombustibles adquirió gran interés a partir de la crisis del petróleo y los conflictos bélicos en Medio Oriente, y cobró fuerza cuando se conoció el interés de EEUU por comprar el bioetanol de Brasil, principal productor y consumidor mundial de energías renovables, como son los biocombustibles.

El etanol es un alcohol que se obtiene de plantas como la remolacha o la caña de azúcar. El biodiesel, de los aceites de las oleaginosas como maíz, soja o colza.

El gran desarrollo que se espera de esos combustibles no alternativos ha disparado otro tema polémico: Si el mundo usa el maíz, la soja y caña de azúcar para hacer andar sus autos o industrias se perjudicará la producción de alimentos y la gente no tendrá qué comer. En esa idea se encolumna el presidente venezolano Chávez, quien viene criticando los planes del presidente norteamericano George Bush de incrementar la producción de etanol de maíz.

Salvando las diferencias de esa polémica a nivel presidencial que entretiene por estos días a los países latinoamericanos, aquí en San Juan el diputado Juan Gilberto Maratta -uno de los impulsores del Proyecto Remolacha- dijo que ese dilema alimenticio aquí no se dará: "En San Juan no se está plantando remolacha para el consumo humano, ésta no es la beterava que todos conocen".

El proyecto local

Tiene razón: Las semillas que adquirió el INTA tienen manipulación genética para que sean de alto rendimiento y produzcan entre 100 y 140 kilos por hectárea. Son monogérmicas, es decir que producen un solo vástago por lo tanto no precisan ser raleadas manualmente. También son anti plagas, porque traen incorporados plaguicidas y nutrientes y además permiten ser plantadas en toda estación. "Son muy diferentes a las siembras que hizo Cantoni hace 80 años en Sarmiento para obtener azúcar", dijo Maratta.

En el Proyecto Remolacha sanjuanino participan tres actores: El INTA, que es el responsable técnico del proyecto; los municipios de Sarmiento, Pocito, San Martín y Jáchal, que tienen que realizar el financiamiento, y el grupo privado Poggio-Maratta & Asociados que se ha dedicado a estudiar el tema y se comprometió a brindar su experiencia y conocimientos. En este grupo está el diputado Maratta.

El INTA ya sembró las semillas en terrenos propios de los cuatro departamentos y ahora se está esperando el aporte financiero de las intendencias para los insumos que requerirán las pruebas pilotos. Después habrá que ver si la remolacha sirve para hacer etanol (ver recuadro).

"Vamos a hacer siembras mensuales en todos los departamentos para evaluar el comportamiento de los cultivos", dijo Chiquirrin. La meta es asegurar una provisión de materia prima durante todo el año, como para asegurar la provisión permanente a la industria.

De los resultados de esa experiencia piloto dependerá que San Juan encare el cultivo en forma industrial. No solo importará que se logre un gran rendimiento en la producción y durante todo el año sino además, que posea mucha azúcar, que es de donde se obtiene el bioetanol. Los técnicos dicen que la gran luminiscencia que tiene San Juan -y que se palpa en los altos grados azucarinos que tienen sus uvas respecto a los de otra región- puede dar grandes satisfacciones también con la remolacha.

AGRODIARIO / Diario de Cuyo

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