El Gobierno reforzará a partir de hoy los controles en las carnicerías y supermercados: las secretarías de Agricultura y Comercio Interior pondrán en la calle a un grupo de inspectores que vigilará la evolución de los precios al consumidor, ante versiones que señalaron posibles subas.
No obstante, el Gobierno salió ayer a desmentir una posible suba en las góndolas. A su pedido, todos los sectores empresariales que a principios de mayo firmaron un acuerdo para normalizar el abastecimiento de la hacienda y de la carne se sumaron a la desmentida: desde hace más de un mes no se producen incrementos, dijeron al unísono.
"Hoy (por ayer) le pregunté a Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, cómo venían los precios de la carne y él, que como se sabe es muy exigente, me dijo: «En ese tema hay deflación ", dijo a LA NACION el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza.
La versión de un aumento de los precios circuló ayer con fuerza, pero no pudo ser confirmada en las carnicerías y hasta los carniceros la desmintieron. "Ha sido un malentendido, nosotros no decimos que la carne haya subido, sino que, desde hace dos meses, incluso antes de la firma del acuerdo no podemos cumplir con los precios de los 12 cortes populares", dijo el vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal, Alberto Williams.
El empresario sigue asumiendo el papel de "malo de la película" en la cadena productiva de la carne. Esta vez, aunque negó la autoría de la profecía inflacionista, entidades ruralistas, frigoríficos y hasta el Gobierno salieron a cuestionarlo.
"Cuando se firmó el acuerdo, en mayo pasado, Williams dijo que la carne no iba a subir si se daban dos condiciones: que el ingreso diario en el Mercado de Liniers fuera de unas 10.000 cabezas diarias, y que el valor promedio del kilo vivo no supere los 3,20. Hoy estamos en ese nivel de ingresos y el precio del kilo vivo está muy por debajo de aquel valor. La carne no tiene por qué subir", afirmó Urquiza.
También habló el jefe de Williams, Manuel Sineiro, presidente de la asociación de carniceros porteños. En declaraciones radiales, dijo que "los precios de los 12 cortes se cumplen más o menos".
Esos valores, que ya tienen casi un año de antigüedad, fueron acordados con Moreno cuando éste llevaba un control férreo sobre los precios de los alimentos (control que ahora está a cargo de un equipo de funcionarios bajo las órdenes directas de la ministra de Economía, Felisa Miceli). Sin embargo, esos valores al consumidor no se consiguen desde hace dos meses en las carnicerías y supermercados. Y los precios con aumento fueron convalidados por los consumidores.
Según varios especialistas, el comportamiento de los precios estaría reflejando la normalización del Mercado de Liniers. "El mercado estaba distorsionado pero se está acomodando lentamente. La hacienda viene bajando y no debería subir la carne", afirmó Ignacio Gómez Alzaga, presidente del Centro de Consignatarios de Productos del País.
Precios de referencia
A principios del mes pasado, cuatro entidades ruralistas (Sociedad Rural, Coninagro, Federación Agraria y Frente Agropecuario Nacional) y los frigoríficos (tanto los que abastecen al mercado interno como los centrados en la exportación) establecieron precios de referencia para el kilo de la media res a la salida de fábrica y valores promedio de referencia para la hacienda en pie.
"Hacemos un balance exitoso del acuerdo. Sin dudas se aprecia una sensible suba y estabilidad en la oferta ganadera; esto también influyó para que se normalizaran y estabilizaran los precios de venta al público", afirmó Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores de Carne ABC. Para el directivo, "el acuerdo también hace previsible al negocio exportador, ya que establece un volumen de exportaciones no menor a 500.000 toneladas al año".
"Si aumentan los valores que paga por la carne el consumidor, será porque el resto de los eslabones estarán engañando a la gente", dijo el vicepresidente de la Federación Agraria Argentina, Ulises Forte.
En tanto, una fuente de la Sociedad Rural Argentina sostuvo que "no existe ningún motivo para que suban los precios de la carne en el mostrador. El acuerdo transparentó una situación de mercado que existía desde hacía tiempo. Por lo tanto, si los precios efectivamente llegaran a subir se debería más a causas especulativas que económicas".