A dos años del fallecimiento del Presbítero Luis Jeannot Sueyro, la Municipalidad y la Asociación Amigos del Cura Gaucho junto a la comunidad, brindaron un emotivo homenaje que inició con la celebración de una misa por el sacerdote Joaquín González en el Cementerio Norte de la ciudad.
Jeannot hizo de su vida una verdadera entrega al prójimo y no escatimó esfuerzos en procura de estar a la altura de su misión en la tierra: dar y darse a los demás sin pedir nada a cambio.
“Hay que ser ricos a los ojos de Dios y no a los ojos de los hombres”, citó el Evangelio el Padre González y señaló que debemos aprender que “en la vida todo pasa; nosotros pasamos, por más importante que seamos, pero nunca va a pasar el bien y el amor que hagamos en nuestra vida”.
Jeannot pasó entre nosotros haciendo el bien y por eso Gualeguaychú lo recuerda permanentemente. Siempre estuvo en el lugar para ayudar a quien lo necesitara y brindar una palabra de aliento.
Acompañado por una importante cantidad de vecinos presentes, se entonaron las estrofas del Himno Nacional y posteriormente la Presidenta del Honorable Concejo Deliberante, Liliana Ríos junto al representante de la Asociación Amigos del Padre Jeannot, Carlos Urriste y familiares procedieron al descubrimiento de la placa y del busto que perpetúa la imagen del Cura homenajeado.
Un sostenido aplauso de la numerosa presencia de vecinos se escuchó y luego se reiteró emotivamente cuando se volvió a memorar el nombre de Jeannot. La placa dice textualmente: “Presbítero Luis Jeannot Sueyro: la Municipalidad de Gualeguaychú y la Asociación Amigos del Cura Gaucho Padre Jeannot, el mensajero del Señor y noble Apóstol, por su inigualable obra social y cristiana- Gualeguaychú 2008-30 de julio-2010.
Una vez finalizado, el Padre Joaquín González realizó la bendición del busto y de la placa, destacándolo como un lugar de encuentro con Dios y de oración cristiana.
Posteriormente, Carlos Urriste, en representación de la Asociación “Cura Gaucho”, compartió unas palabras alusivas recordando a este gran samaritano a dos años de su muerte.
“Una frágil figura, pero con una potencia de un súper hombre”
Así definió al padre Jeannot en su discurso el presidente de la Asociación, Carlos Urriste. Destacó la incansable actividad y el camino de este gran hombre, a quien nada detuvo en su intento por llevar la palabra de Dios: en los velatorios, en los hospitales, en los sanatorios, en el campo, en las islas, en el polvo, con el barro, con el frío, con el calor.
“Mis palabras no serán suficientes para llegar a cubrir la magnitud de esta personalidad”, afirmó Urriste ante el silencio que le dejaba de marco la multitud de amigos y vecinos que manifestaron su respeto y admiración por el Padre Jeannot.
“El Padre Jeannot vivió la vida de tal suerte que vivo va a seguir en la muerte y va a seguir vivo en el corazón de este pueblo de Gualeguaychú, porque forma parte del patrimonio de esta ciudad”, sostuvo el orador y agradeció en nombre de la Asociación a familiares y la presencia de tanta gente que “no se olvida de este hombre que no se olvidó de nadie y estuvo siempre donde lo precisaron”.
Finalmente, el acto culminó con el recitado de un poema por el “Boyero Ronconi” y el aplauso y la emoción de muchos que se acercaron al lugar donde se encuentran los restos del amado Jeannot.
El Cura Gaucho
El padre Luis Jeannot Sueyro, conocido popularmente como el “cura gaucho”, nació el 20 de noviembre de 1917 en una chacra del Gualeyán, muy cerca de Gualeguaychú. Su padre fue un inmigrante francés de Limoges y su madre, una gallega de Pontevedra.
Fue ordenado sacerdote el 20 de diciembre de 1942 y el año pasado había celebrado los 65 años de su consagración al servicio de la Iglesia.
Poeta, devoto de la Virgen y organizador de cientos de romerías, enamorado doliente de su Patria, recorrió por años los pasillos del hospital, las clínicas privadas y discretamente se ofrecía para escuchar, rezar una oración, dar lo mejor que tuvo siempre: la Eucaristía.
“El cura era calentón y de pocas pulgas para la pavada o la gilada. Así como tenía una enorme y sostenida tolerancia para el que padecía -escribió de él Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras-. Recuerdo una frase que nos espetó una tarde, después de visitar a un enfermo terminal, agonizante: ‘el enfermo, gurises, el sufriente, es tierra sagrada’”.
En el prólogo del libro de poemas del sacerdote, edición que le regalaron amigos y admiradores, Barcia comenta que “el cura operaba como un Salomón en alpargatas. En diferencias y pleitos solía terciar, cuando le pedían consejo, y lo hacía con sagacidad de criollo sabio. (...) Lo que usted le regalaba al cura, él lo regalaba a algún necesitado. Es de un desprendimiento franciscano”.
Marchó a la Patagonia para acompañar a los reclutados para Malvinas, fundó el Club Deportivo de Maciá, fue orador principal en incontables actos sanmartinianos o en veinticincos de mayo. Hay una “Agrupación Amigos del Padre Luis Jeannot Sueyro”, y tres bibliotecas llevan su nombre: una en la Escuela Pedro Jurado, de Gualeyán, otra en Ñancay, en la Escuela Número 11 Baldomero Fernández Moreno; y la más antigua, la biblioteca escolar de la escuela Nº 15, Justo José de Urquiza, de Médanos.
“Presidente honorario de la Expo Sur Entrerriana (2005), párroco de la comunidad de San Francisco de Gualeguaychú, bautizó y casó a cientos de gualeguaychuenses de sucesivas generaciones; impulsor de la Fundación Padre Pío y de tantas peregrinaciones a la Virgen del Valle de Pehuajó. Fue un sacerdote comprometido con la problemática del campo en su figura de locutor-conductor tras los micrófonos de LT 41 de Gualeguaychú.
“Rosario Tala, Concepción del Uruguay, Ñancay, Maciá, Villaguay, Landa, Costa Uruguay Sur, El Potrero, Cuatro Hermanas fueron algunos de los lugares que recorrió su incansable figura. Maestro, escritor, caminante, citaba frases o versos de Lugones, Bernárdez, Estrada o Pascal con naturalidad y sapiencia. Gastado de tanto darse, bien lo comparó alguien una vez: físicamente, se parece a la Madre Teresa, y como ella practicó también eso de ‘dar hasta que duela’”.
El Día de Gualeguaychú
Pedro Brassesco - Agencia Informativa Católica Argentina