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"No queremos esconder los problemas bajo la alfombra"

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Lo afirmó Javier de Urquiza, Secretario de Agricultura de la Nación en relación a la situación de la ganadería. Un repaso a fondo por los temas del sector.

- En el sector agropecuario hay muchos que piensan que el gobierno no lo entiende. Y buena parte de los productores se manifiesta en contra de varias de las políticas que lleva adelante. ¿Por qué cree que sucede esto?

- Hay que analizar por qué, cuando el escenario externo e interno es el más favorable de los últimos 20 años. Se ha valorizado la tierra y crecieron los precios de los productos y la rentabilidad de los productores. Cosecha récord de 95 millones de toneladas, producción de carne estabilizada, economías regionales estabilizándose& por eso hay que preguntarse si es una cuestión de trato, una cuestión ideológica& cuando de parte del propio Presidente y su equipo siempre hemos manifestado nuestro apoyo al sector agropecuario. El Presidente siempre ha manifestado su respaldo a todos los sectores, incluyendo el agropecuario. Y eso tiene que ver con el modelo que impulsamos, de crecimiento económico con inclusión social. Y para que haya inclusión social tiene que haber armonía entre todos los sectores.

- Si esa es la situación, ¿por qué hay reclamos reiterados desde el sector?

- Probablemente lo estén expresando los dirigentes. Pero la democracia siempre permite leer lo que piensa la gente. Cuando a mitad de este gobierno se hicieron elecciones legislativas, la mayoría de los pueblos relacionados con el sector agropecuario votó a los candidatos del Frente para la Victoria, como en el caso de la senadora Cristina Fernández de Kirchner en la provincia de Buenos Aires. Y va a haber una nueva instancia, el 28 de octubre, en la que esto se podrá leer.

- Usted mencionó la cosecha récord y otros buenos números del sector. ¿Cuánto tiene que ver el gobierno en eso?

- Es una coyuntura producto de una sumatoria de cosas. Pero ayuda un contexto interno favorable por este modelo económico, que permite tener insumos a valores acordados, como los combustibles, los fertilizantes (independientemente de los actuales problemas de coyuntura). Podría haber un escenario internacional favorable y no condiciones internas similares, como sucedió en algún momento de la Convertibilidad, cuando el dólar 1 a 1 no hacía competitivos a los productores argentinos.

- ¿Cree que a algún sector de la dirigencia o de los productores le falta reconocer lo que usted afirma: que este gobierno generó el marco para aprovechar mejor la buena coyuntura internacional?

- Yo creo que falta entender, con todo respeto lo digo, que nuestro espíritu es hacia toda la sociedad argentina. De nada sirve que a unos les vaya bien si a toda la sociedad no le va bien.

- Está claro que en el sector hay situaciones bien distintas. No es igual la de agricultura que la de la ganadería, desde la que llegan los reclamos más fuertes contra las medidas del gobierno.

- Lo que hay que hacer es entender la problemática ganadera en este contexto actual de bonanza agrícola. Hay que decir que con un kilo vivo que está oscilando alrededor de un dólar, hay rentabilidad. Siempre se compara a la Argentina con Uruguay, y ese valor de acá es similar al que se paga allá. El problema es que se compara con otra actividad. De todas formas, hay que ver todo lo que hicimos nosotros por la ganadería.

- ¿Qué hicieron?

- Empecemos por el tema sanitario. Resolvimos ese tema, en lo cual mucho tienen que ver también los productores. Hoy, más de 100 mercados están abiertos en el mundo para la carne argentina. Y nos encontramos con el crecimiento económico argentino y un fuerte consumo interno. En ese escenario nos tenemos que mover. Así, llegamos a esta situación con exportaciones por 500.000 toneladas, que no es menor, porque en nuestro mejor momento llegamos a 720.000 toneladas, con lo cual estamos bastante cerca. Y, al mismo tiempo, generamos políticas que permitan mejorar la oferta, ya sea por aumento de la productividad o por diversificación del consumo de carnes, para resolver el problema.

- Pero muchos criadores dicen que pierden plata.

- Es un tema que estamos evaluando. Sabemos de esa dificultad. Con las compensaciones a los feedlots, el precio del ternero subió. Estaba en 2,40 y pasó a 2,80. Pero el criador hoy tiene que entender que no aparece en la cadena el invernador, que dedicó su campo a la agricultura. Por eso estamos pensando en algún mecanismo para que el mismo criador complete el ciclo productivo y termine el animal. Hemos invitado a las entidades agropecuarias para sumen sus técnicos a los nuestros para buscar soluciones. No queremos esconder los problemas debajo de la alfombra, sino solucionarlos.

- ¿Cuánto tiempo cree que seguirá vigente el sistema de compensaciones?

- Yo diría que van a persistir mientras haya esta gran diferencia entre los precios internacionales y la capacidad de compra de los argentinos, porque a un asalariado argentino que tiene todavía dificultades económicas no le podemos dar alimentos a valores internacionales.

- ¿Y las restricciones a las exportaciones de carne?

- Una vez que aumentemos la oferta de producción o haya una disminución del consumo, se hará una variación. Las 500.000 toneladas las acordamos hasta diciembre de 2007. Nos sentaremos en noviembre, veremos cómo está la situación, y ahí se tomará una decisión. Yo no creo que en eso estemos generando demasiado daño, porque hoy el productor vende su kilo vivo a un valor muy cercano al internacional.

- ¿Cuándo cree el gobierno que podrían dar resultados las medidas de apoyo a la ganadería para aumentar producción y, finalmente, la oferta de carne?

- Cuando estemos aplicando en toda su plenitud el programa ganadero. Voy a estar contento, y no lo estoy ahora, cuando caminando el país un productor me diga: "Secretario, me llegó el apoyo del Plan Ganadero". El Plan Ganadero es necesario, porque la ganadería argentina tiene mucho para corregir: vinculación criador-invernador, índices de procreo, tecnología de producción& tenemos variables para corregir, tenemos que trabajar sobre la alimentación, pero no podemos pretender que una vaca a la que le sacamos el campo bueno para hacer soja, maíz o trigo y la corrimos a un costado, se preñe y tenga un ternero.

- Más allá de los reclamos que persisten, en los últimos meses se ha ido retomando el diálogo del gobierno con la dirigencia agropecuaria. ¿A qué se debe?

- Yo estoy viendo un cambio. Pensar que la actitud del gobierno es anti producción es un gravísimo error. Por eso, probablemente la dirigencia tenga que adecuarse a esta situación. Nosotros tenemos la mesa del diálogo agropecuario y hemos obtenido algunos buenos resultados. La dirigencia, a la que yo respeto, nos reclamaba lo que pasaba en Liniers, por ejemplo. Hoy, eso está resuelto. Ahora entran 10.000 u 11.000 cabezas. Hace 2 meses entraban 600. Y eso se logró poniendo cada uno una parte: los dirigentes, la industria, el gobierno. Y ese es un camino que hay que profundizar. El gobierno está totalmente involucrado en esto. Si hasta el Presidente participó cuando se firmó el acuerdo por el tema de la carne.

Fuente: Sergio Persoglia - Clarín

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