Lo que se viene

"La Niña" viene débil pero antojadiza

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Un reciente informe de perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales porteña anticipa un verano problemático que exigirá estrategias para cuidar y retener agua. Predominará una ola de calor con lluvias concentradas y debajo de lo normal

Cuentan que fue por su cercanía a la Navidad que el calentamiento de las aguas del Pacífico terminó siendo bautizado como "El Niño", cuya versión científica es Enos (El Niño Oscilación Sur). Y que su opuesto, es decir, el enfriamiento oceánico, sólo mutó de sexo para ser conocido como "La Niña".

Y aunque muchas veces se habló de cinco mil años de antigüedad, algunos estudios geológicos extienden la ancianidad de ambos fenómenos a casi 17.500 años. Eso demuestra que no sólo son longevos, sino que siguen incidiendo pese al paso del tiempo. Y estando cerca de la Navidad, la verdad es que los pronósticos traen pocos regalos agradables a los productores.

Un reciente informe de perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales porteña para la campaña 2008/2009 anticipa un verano problemático que exigirá estrategias para cuidar y retener agua y humedad en el suelo, una exigencia que en muchos casos chocará con los contratiempos que sufrieron los esquemas de rotación en la actual campaña agrícola.

Las malas noticias vendrá de la mano de "La Niña", que si bien se presentará con cierta debilidad, igual complicará la fases críticas de los granos gruesos y dejará un pobre antecedente para el trigo.

Cada vez que baja la temperatura en las aguas del Pacífico Ecuatorial se reduce el aporte de humedad y la mayor parte de la región pampeana suele sufrir una disminución de las precipitaciones. El desecamiento del suelo completa un panorama que suele ser dominado por fuertes olas de calor.

De hecho, algo de eso ya se está experimentando por estos días. La perspectiva agroclimática es elocuente: "El régimen térmico observará prolongadas olas de calor que, cada tanto, serán interrumpidas por descensos térmicos de corta duración, pero muy marcados".

Enero crítico. El informe indica que el Noroeste, el oeste de la Región Chaqueña y el norte cuyano experimentará lluvias superiores a lo normal, mientras que en la mayor parte del área agrícola nacional habrá tormentas localizadas que aportarán un promedio de humedad inferior al normal y con una distribución errática y caída de granizo.

En tal sentido, advierte que enero presentará "una situación de riesgo", ya que las precipitaciones se concentrarán durante los primeros y los últimos días de ese mes. En el medio, dominarán las altas temperaturas. "Será necesario llevar a cabo un cuidadoso manejo, a fin de evitar que esta combinación de falta de humedad (edáfica y atmosférica) y alta evapotranspiración reduzca peligrosamente las reservas de humedad de los suelos".

Por estos días, buena parte de los maíces sembrados en Córdoba empiezan a ingresar en el período de floración, momento crítico para la definición de los rendimientos. Las lluvias que podrían producirse en los primeros días de enero serían "salvadoras", ya que luego se esperan días de intenso calor.

Si esas precipitaciones no se producen, el margen será mucho más ajustado, en especial si se considera que algunos lotes ya han comenzado a reflejar la falta de agua. Hacia el norte, si bien el cereal se ha recuperado, la sequía dejó sus marcas y ya se calculan pérdidas de 25 a 30 por ciento en el potencial rendimiento del cultivo.

"Ya hay algunos maíces que están por florecer pero los productores lo están picando porque han quedado muy bajos, los más afectados son los sembrados temprano, que están muy complicados", indicó el productor y asesor técnico Fernando Gazzoni.

La situación es diferente para los tardíos, que recién arrancan, por lo que la mira está puesta para mediados de febrero. De todos modos, se estima que la situación no cambiará demasiado en ese mes y, si bien se especula con más lluvias, los valores seguirán por debajo de lo normal y con una distribución despareja y discontinua.

Riesgo sanitario. Se estima que luego vendrá un lapso húmedo hasta mediados de abril, lo que configurará un "alto riesgo sanitario, especialmente en los lotes con soja, debido a que las condiciones climáticas serán muy conducentes para las enfermedades de fin de ciclo", asegura el informe.

Por lo tanto, será clave el control periódico en los lotes. Por estos días, es evidente que la escasa humedad contrasta con lo que ocurrió en la campaña anterior, en especial con la vigilancia de la roya de la soja.

La primera denuncia de detección de esa enfermedad en el ciclo pasado fue realizada el 13 de diciembre de 2007, en el departamento de Presidente Yrigoyen (Formosa). De todos modos, como es lógico para los tiempos del cultivo en la zona núcleo, la mayoría de los casos se registraron en marzo.

Por estos días, la situación de la soja es diferente a la del maíz, porque todavía está en etapa vegetativa. “El período crítico se presenta en febrero, pero eso depende de la fecha de siembra. En algunos casos, la situación comenzará a definirse desde la segunda quincena de enero, durante los días previos a la floración y llenado de grano”, indicó Gazzoni, quien consideró que lo crucial y más preocupante estará en las sojas tempranas y grupos cortos.

En las cuencas de los ríos del NOA y el NEA, en tanto, se presentará el riesgo de desbordes, debido al elevado caudal que provocarán las lluvias de fines de verano. De todos modos, a partir de la segunda quincena de abril, las lluvias volverán a reducir su intensidad en toda el área agrícola, por lo que se abrirá una segunda parte del otoño que sería seca y con temperaturas superiores a lo normal, lo cual aumentará el riesgo de que las reservas de humedad desciendan rápidamente.

Todo indica, entonces, que volverá a ser clave el manejo de las reservas de agua de los suelos y que, eventualmente, la ventana de siembra para los granos finos podría achicarse o mostrar anomalías. Desde ya que esa hipótesis choca con la necesidad de implantar trigo a una escala mayor a la de la última campaña para cubrir baches en las estrategias de rotación.

Ese cuadro podría complicarse incluso con heladas tempranas. Y aunque todavía no se cuenta con indicadores precisos acerca de cuáles podrían ser los factores que determinarán la evolución del agroclima durante la campaña 2009/2010, los datos disponibles apuntan al desarrollo de un nuevo episodio de “La Niña”.

“De concretarse esta posibilidad, habría precipitaciones inferiores a lo normal, alto riesgo de heladas desde comienzos de otoño hasta mediados de primavera, y una intensa ola de calor desde mediados de primavera hasta comienzos del otoño siguiente”, agrega el estudio.

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