Animales mutilados

"La muerte de la vaca es la suerte del perro"

Actualidad
Una opinión que arroja luz sobre las conjeturas montadas en torno a los vacunos mutilados aparecidos en campos del Departamento Paraná. Sucesos que se repiten y que no entrañan presencia extraterrestre ni guerra bacteriológica.

En Entre Ríos encontraron vacas extrañamente mutiladas, sin genitales, lenguas y con las ubres extirpadas con cortes que calificaron de "perfectos" y llamativas quemaduras.

Una síntesis de la noticia que provocó el interés de los medios locales y nacionales, información que se potenció con las horas con declaraciones de algunos productores ganaderos, que aventuraron una velada presencia extraterrestre tras los sucesos. Una bola de nieve que creció más a partir de audaces investigadores que fueron más allá y calificaron los hechos como "efectos colaterales de una guerra bacteriológica" imputando a un servicio de inteligencia no identificado de los experimentos en campos del departamento Paraná.

Con la intención de poner un poco de orden a tantas conjeturas, Campo en Acción dialogó con el medico veterinario Esteban Puntín, profesional de vasta experiencia en lucha sanitaria, y en aclarar desde un punto de vista científico hechos que ya han ocurrido, pero que algunos insisten en calificar de paranormal.

"Hace un par de años ocurrió algo similar. La curiosidad comenzó con mucha fuerza en el año 2002. Hubo relevamiento de muchos casos en la provincia", recordó el profesional.

Ante tanta visión cósmica sobre la muerte y mutilación de animales, Puntín aseguró que el escenario es más bien normal y más aún en la estación invernal.

"En esta época la vaca que está flaca se muere, o la vaca que está por parir, o aquella vaca gorda que consume demasiado. Es una época en que hay mortandad de hacienda" sostuvo.

Haciendo un análisis racional, el veterinario relacionó todo "con una situación agroécologica que ha cambiado sustancialmente en estos 15, 20 años, donde el horizonte agrícola creció en forma exponencial, arrojando a la fauna a los rincones del campo".

"El hábitat o reducto de la fauna silvestre se ha concentrado mucho más por la reducción espacios. Estos dos factores hacen que estemos teniendo una modificación de lo que se llama la cadena trófica, esto es la cadena de depredación".

Utilizando una vieja creencia rural, Puntín recordó que "como dicen en el campo la muerte de la vaca es la suerte del perro".

El profesional involucró además de los perros a zorros, zorrinos, hurones, peludos, caranchos, entre los más conocidos, "animales carroñeros en unos casos, o predadores o depredadores en otros", según precisó.

"El animal muere por causas naturales. En los casos a los que nos estamos refiriendo – denuncias de mutilaciones- todo es posmortem, no hay sangrado del animal", sostuvo

.

En ese hábitat reducido "hay una competencia entre esta fauna concentrada, mucho más despiadada, más rápida, que muestran sectores del animal comidos al mismo tiempo, en donde unos actúan o interactúan en el día, en la noche, provocando lesiones particulares, cortes que se observan muy rectos, ojos comidos hasta el periostio, que es la membrana que reviste el hueso" comentó.

"Esto es absolutamente normal", explica, asegurando que la ingesta se inicia "por los tejidos blandos, como la zona del perineo, la vulva o el ano, o por los carrillos, labios, encías, lenguas".

El efecto frío

Otro elemento que Esteban Puntín incluye en el análisis del fenómeno es el frío: "Hay que sumarle las heladas, tan pronunciadas en este tiempo. Este factor, el del frío sobre tejidos frescos, en animales muertos, generan un traumatismo térmico, una quemadura sobre estos tejidos por frío, provocando que estos tejidos se retraigan y que la membrana que recubre el hueso – el periostio - desaparezca por esta exposición térmica.

De allí, asegura el veterinario, "la impresión que se observa e cortes netos y huesos casi limpios, como si fuera un trabajo quirúrgico".

Por último, Puntín también ponderó el trabajo de los caranchos "y su particular manera de dejar limpio el ojo de un animal muerto" que hace su aporte a la fábula montada por estos días.

Miguel Ruberto - Campo en Acción

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