Navarro expuso ante la prensa especializada de Londres el proyecto de ampliación del Canal, que permitirá, según dijo, duplicar su capacidad de tonelaje actual, así como el paso de buques que ahora no pueden utilizarlo.
Esto podría cambiar el mapa de las rutas comerciales trazadas por los buques de carga, muchos de los cuales deben desviarse hasta el Estrecho de Magallanes en el sur del continente, para llegar al Océano Atlántico. Una desviación monumental en los casos en los que las mercancías están destinadas a la costa este de los Estados Unidos.
Un canal con historia
La idea de las autoridades panameñas y del Canal es adecuar la vía interoceánica inaugurada en 1918 al crecimiento continuo del comercio mundial y, sobre todo, a la rápida expansión en el volumen de mercancías procedentes de Asia y que se dirigen a puertos de la costa este de los Estados Unidos y hacia Europa.
Hace dos años, por el Canal pasaba sólo el 3% del comercio entre Asia y la costa este de los Estados Unidos, y en la actualidad alcanzó el 38%. Comparado con el crecimiento en los índices del comercio mundial, la cifra impresiona.
Actualmente, el 60% de los buques dedicados a este tipo de actividades pasan por el Canal, que ahora quiere potenciar su papel de "nudo estratégico" de comunicaciones para los transbordos de mercancías.
Paso estratégico
"Queremos que el Canal siga siendo un paso estratégico para el comercio mundial", dijo Lewis. El subadministrador de la franja interoceánica, Manuel Benítez, negó que los Estados Unidos estuviese interesado en esa ampliación para que pudiesen pasar por allí sus portaviones, y argumentó que ni siquiera con la ampliación tendría anchura suficiente.
Antes de fin de año habrá un referéndum en el que los panameños deberán decidir sobre el futuro de esa vía.
El costo previsto de la ampliación, que durará ocho años y concluiría en 2014 de refrendarse en las urnas, será de 5.250 millones de dólares, de los cuales el 50% será financiado con el flujo de caja del Canal, que actualmente es positivo.
Detalles del proyecto
Al mismo tiempo, el Gobierno del país centroamericano confirmó el interés de los grupos constructores FCC, ACS y Ferrovial para participar en una obra cuyo coste asciende a 5.250 millones de dólares. El banco HSBC se ofreció para financiar una parte del proyecto.
Los principales grupos de construcción y de ingeniería españoles manifestaron su interés por participar en la ampliación de Canal de Panamá, una de las infraestructuras de transporte marítimo más importantes del mundo. La finalidad del proyecto es permitir el paso de buques de mayor tamaño, más conocidos como Pospanamax. De llevarse a cabo, el Canal aumentará un 82% su capacidad de carga, hasta 510 millones de toneladas al año en 2025.
La obra consiste en la construcción de dos nuevas exclusas, una en el Pacífico y otro en el Atlántico. Además, el Gobierno panameño quiere ampliar las vías de navegación ya existentes. Para que pasen los barcos de gran calado, el proyecto también contempla el drenaje del cauce del canal. Las autoridades panameñas, que han asumido la obra como un proyecto de Estado deberá ser aprobado por referéndum en otoño antes de ser licitado calculan que costará cerca de 5.250 millones de dólares (4.166 millones de euros). Su puesta en marcha supondrá un incremento de la rentabilidad del negocio del 12%. El proyecto podría ver la luz a lo largo de 2007, con un plazo de ejecución de siete años.
La ampliación cuenta con el respaldo de la iniciativa privada, tanto para la vertiente financiera como para los capítulos de ingeniería y de obra civil. Los promotores del Canal mantuvieron reuniones con los responsables de los grupos de construcción españoles con presencia internacional.
Hace unos días, el presidente de FCC, José Mayor, manifestó a los responsables de la sociedad encargada de la explotación que su compañía está interesada en la obra. También se han establecido contactos con ACS y Ferrovial. Otros rivales europeos como la francesa Bouygues podrían presentar una oferta una vez que salga a información pública la licitación internacional.
Desde Panamá apuntan que lo más interesante es que, por el volumen de obra a contratar, sería razonable que estas empresas se presentasen en consorcio, ya que es probable que surjan competidores del Pacífico, principalmente compañías chinas, japonesas y estadounidenses, entre las que sobresale Bechtel. Las últimas estimaciones cifran en unos 2.000 millones de dólares la parte del proyecto que se financiará con recursos ajenos.
La principal fuente de ingresos
El Canal de Panamá es la principal fuente de ingresos de este pequeño país de Centroamérica. Con la ampliación, se prevé un crecimiento del 5% del PIB durante los próximos veinte años. Su aportación a las arcas públicas se multiplicará por seis, hasta contribuir con una media de 3.000 millones de dólares al año. Además generará cerca de 7.000 empleos directos y unos 35.000 indirectos durante la fase de construcción, aunque a largo plazo está prevista la creación de hasta 250.000 empleos.
Por este estratégico paso interoceánico pasan más de 140 rutas marítimas con diferentes tipos y tamaños de embarcaciones.
El Gobierno de Panamá se propone aprovechar el aumento del comercio mundial y la deslocalización de las empresas hacia China, para convertirse en el paso principal del tráfico desde el noreste de Asia (Japón, Corea, China, Taiwán y Hong Kong) y la costa este de Estados Unidos. La actividad de transporte de contenedores por mar se ha incrementado a un ritmo del 10,4% anual entre 1995 y 2005.
Fuente: adnmundo