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Qué se recuerda cada 3 de Febrero

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Se conmemoran dos fechas más que importantes de la historia nacional. Se recuerda un aniversario más del Combate de San Lorenzo, en 1813 y, un día como hoy, pero de 1852, tenía lugar la célebre Batalla de Caseros.

Herido su caballo, estuvo a punto de perder la vida, pero fue salvado por la acción de Juan Bautista Cabral y Juan Bautista Baigorria.

Años más tarde, en 1852, un día como hoy tenía lugar la célebre Batalla de Caseros, en la que las tropas al mando de Juan Manuel de Rosas fueron vencidas por las del general Justo José de Urquiza, con la cual se le da fin a la dictadura rosista, y que significó el exilio de Rosas a Inglaterra.

Según narra Nuestra Historia Argentina, esta batalla "estaba perdida de antemano"; pues las fuerzas de la Confederación enfrentaron al denominado "Ejército Grande" al mando de "Urquiza y Caxias, que contaba con un total de 28.149 plazas formadas por correntinos, entrerrianos, uruguayos, exiliados unitarios y brasileños pertenecientes al ejército imperial. Los brasileños habían apostado, además, 12.000 hombres en Colonia —el "ejército chico"— como refuerzo. Tenía 45 cañones modernos y una batería de cohetes. Rosas tenía 22.000 hombres —12.000 de caballería y el resto de infantería— pero muchos eran bisoños, sin ninguna experiencia de guerra. Sus 60 cañones viejos casi no tenían munición".

HONOR.

Más adelante, se presenta a la batalla como una cuestión de honra: "No en vano en la parte final, cuando era evidente la derrota, Rosas centró la lucha contra las tropas imperiales (también la inició contra ellas) marcando así el concepto que le merecía su enemigo, que se había aliado con el imperio de Brasil para derrotar a la Confederación. La batalla comenzó a las nueve de la mañana y terminó al comenzar la tarde; Rosas, herido en una mano de un balazo, se alejó acompañado de un auxiliar. Bajo un ombú situado en Hueco de los Sauces (actual Plaza Garay) redactó su renuncia que encomendó a su ayudante, quien inmediatamente la hizo llegar a la Junta de Representantes".

En Nuestra Historia Argentina, sus autores precisan detalles del exilio de Rosas: "Cubierto por un poncho, durmió —llevaba tres noches en vela— una hora. A las cuatro de la tarde llega a la embajada inglesa; esa misma noche, con el auxilio de Manuelita, el embajador inglés, Gore lo convence de la necesidad de refugiarse en el buque de guerra Centaur, anclado en la rada. Rosas lo hace finalmente y junto con algunos miembros de su gobierno navega, días después, hacia el exilio en la nación que él mismo, años atrás obligara a agachar su altivez imperial ante la denodada defensa de la soberanía argentina. El 20 de febrero las tropas vencedoras de Urquiza, Caxias y Márquez de Souza entraron en Buenos Aires y desfilaron por sus calles" remata la crónica.

Fuente: EL Diario

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