A nivel mundial la firmeza mostrada en las últimas semanas está plenamente justificada por la situación de la oferta y demanda. Analizar las perspectivas locales es mucho más complejo. Lo que queda claro es que a pesar de que el mercado internacional siga tonificado, cualquier intervención en el orden nacional será una señal bajista para los valores que recibe el productor.
Estamos atravesando un momento muy especial en el mercado de trigo tanto a nivel local como mundial. Con valores locales para la próxima campaña que la última semana llegaron a U$S 135 (U$S 180 sin retenciones y un precio FOB que supera los U$S 200), un valor excelente, no imaginado apenas unos meses atrás, y a los cuales se pensó que era imposible llegar debido a alguna intervención del Poder Ejecutivo para contrarrestarlos y evitar cualquier tipo de amenaza a los índices inflacionarios, e inclusive impedir complicaciones de abastecimiento interno para la próxima campaña producto de excesivas ventas. Inclusive, se da una situación un poco extraña y poco común desde hace algún tiempo, el trigo nuevo a cosecha cotiza mejor que el disponible.
Producción local
La exportación tiene declaradas ventas para la campaña 2007 por mas de 7,5 millones de toneladas y compras por aproximadamente 4 millones. Estas declaraciones cubren prácticamente todo el saldo exportable, cuyo número final va a depender del resultado real de la cosecha que hoy los más optimistas estiman en 13 millones de toneladas con un ranking de estado de los cultivos en condición mala que abarca el 29 % de la superficie, los regulares comprenden el 18,5 %, y los que se mantienen en condición buena a excelente resultan el 51 %.
Cabe destacar que la molinería local consume 5,5 millones de toneladas y que normalmente quedan unas 650 mil toneladas para semilla; esto, sumado a las declaraciones de ventas arriba mencionadas, nos indica que los números son realmente ajustados localmente, y que de continuar las ventas al exterior los molinos locales deberán importar trigo, lo que difícilmente ocurra; antes, seguramente, habrá nuevas intervenciones en el mercado.
Brasil
Fuerte recorte en la producción, una caída estimada del 50 % en relación a la cosecha anterior, la variación es producto de una menor área sembrada (-26 %), y de los bajos rindes esperados. La sequía que se dio sobre el inicio de la siembra en el Estado de Paraná, así como las bajas temperaturas imperantes sobre Paraná y Río Grande do Sul y la falta e humedad en São Paulo y Mato Grosso do Sul, fueron factores decisivos a la hora de explicar semejante caída en los rindes promedio.
Esta menor disponibilidad de producción propia deriva en un incremento en las estimaciones de importaciones que llevarían el volumen total de compras a 7,8 millones de toneladas, y que aún con una baja prevista en el consumo interno se llegaría al final de la campaña 2007 con el menos stock final de los últimos años.
El resto del mundo
Las pobres campañas en Australia (se estima una producción de 10 millones de toneladas contra 25 de la campaña anterior) , Estados Unidos, la Unión Europea y Ucrania que recorta su producción en 2,5 millones (y además ha suspendido las exportaciones) derivan en caídas de las reservas mundiales a uno de los niveles más bajos de los últimos 10 años.
¿Qué podemos esperar?
Con respecto al mercado mundial, estimamos que esta firmeza mostrada en las últimas semanas está plenamente justificada por la situación de la oferta y demanda. También podemos advertir que los altos precios que se observan en la actualidad pueden provocar una fuerte expansión de área a nivel global en vista a la próxima campaña. Con lo cual, de no mediar ninguna dificultad climática en los principales países productores, se puede adelantar un fin para la bonanza de precios que se viven por estos días; de hecho las cotizaciones en Chicago han venido diferenciando lo que son las posiciones cercanas con las de la próxima cosecha en el hemisferio norte (julio 2007).
Analizar las perspectivas del mercado local es mucho más complejo, si no imposible por los factores ajenos que pueden influir.
Al momento de escribir este comentario se estaban llevando a cabo reuniones entre los actores de la cadena, y creemos que también con participación de representantes del Gobierno, tratando de encontrar la manera de que el incremento en los valores no influya en los índices de inflación (principal preocupación del Poder Ejecutivo).
Como una señal varios molinos bajaron en $ 40 los valores que ofrecen por trigo disponible con respecto a días anteriores y también registró una baja de U$S 20 lo que los exportadores ofrecen para la nueva campaña. De mantenerse esta tendencia, los más perjudicados serán los productores menos informados, o los que por no estar acostumbrados a realizar coberturas esperan tener el trigo cosechado para asegurar el precio.
Lo que queda claro es que a pesar de que el mercado internacional siga tonificado, cualquier intervención en el orden local será una señal bajista para los valores que recibe el productor.
Reflexión
Es una pena que no tengamos entre todos la inteligencia de encontrar soluciones a las necesidades del Gobierno sin perjudicar al productor. Probablemente se hubiera podido sembrar mucho más trigo a pesar de los problemas climáticos si se hubiera encontrado una fórmula para "subsidiar" el mercado interno usando parte del mayor ingreso en concepto de derechos de exportación que hubiera recibido el Estado por este incremento en la producción y en los valores internacionales, u otro método que permita cumplir con estos dos objetivos. Pero con la intervención en los mercados (vía limitación de exportaciones por ejemplo) lo que se consiguió es que a pesar de las perspectivas que ofrecía el mercado mundial, el productor no se decidió a incrementar el área por temor a que nuevas intervenciones dieran por tierra con estas expectativas.
Oscar Vicente - Presidente de Kilafen Argentina