Claramente podemos recordar cuando el gobierno español afirmó en Abril del año pasado que solo el combustible de la Unión Europea podría cumplir con las cuotas de los biocombustibles utilizados en el transporte. Eso provocó ser un desafío para la Argentina, el exportador mundial más grande de biodiesel en soja.
El pasado 25 de enero, el Gobierno argentino retiró su reclamo en la OMC ante España contra las barreras al biodiesel, luego que aquel País dictara un Decreto que permite las importaciones de biodiesel provenientes de Argentina. Fuentes argentinas relevaron que están monitoreando de cerca la situación y que reinstalarán el reclamo en caso que vuelvan las barreras.
Pero no es un detalle menor que poco a poco las relaciones entre Argentina y sus principales socios comerciales se ido deteriorando durante la presidencia de Cristina Fernández, lo que dio lugar a un creciente aislamiento político y económico del país latino americano, asegura el portal businessweek.com.
Junto con la UE, los EE.UU. y Japón se han quejado por separado en la OMC sobre las políticas de importación de la Argentina, diciendo que obstaculizan el ingreso de las mercancías extranjeras. Esa es la crítica de las grandes potenciales mundiales.
¿Qué sucede con las exportaciones argentinas de biocombustible?
Por primera vez, retroceden las exportaciones del biocombustibles ya que las ventas externas se derrumbaron un 58% en los últimos cuatro meses del año pasado, cerró el año 2012 con una caída del 11%, según surge de los datos del Indec sobre intercambio comercial dado a conocer la semana pasada.
Durante el año pasado las ventas externas ascendieron a 1.848 millones de dólares, cuando en 2011 las exportaciones habían acumulado un total de 2.088 millones de dólares vendidos.
Así la industria del biocombustible cerró por primera vez en su breve historia un año en baja en materia de exportaciones, ya que desde que comenzaron los embarques a escala en 2010 las ventas externas batían cada año un nuevo récord.
Durante los primeros cuatro meses del año pasado, las exportaciones de bio venían viento en popa, con un crecimiento del valor vendido del 47 por ciento, y un ingreso de divisas por 767 millones de dólares (246 millones más que en 2011). El panorama no podía ser más alentador.
El impacto del freno a las importaciones de biocombustible argentino de todos modos no llegó a ser significativo. Entre mayo y agosto las exportaciones fueron similares a las de 2011, y totalizaron 749 millones de dólares, apenas un 4 por ciento menos en términos interanuales, según informó el portal Elenfiteuta.com
Pero el gran golpe a las exportaciones de biodiésel vino de adentro, y se debió a las decisiones del gobierno que modificó el régimen de derechos de exportación. No solamente llevando a la movilidad de las alícuotas, cosa que la industria rubricó, sino elevando los aranceles.
Estos fueron problemas que debió enfrentar la industria aceitera dedicada a la producción de la bioenergía a base de soja en Argentina: la estatización de YPF y, por consiguiente, la decisión español de dejar de importar biosiedel argentino y la modificación del régimen de exportación implementado por el gobierno nacional.
Entonces el impacto de la medida se sintió en la evolución de las ventas externas del último cuatrimestre del año con una caída interanual del 58 por ciento y exportaciones que se derrumbaron sin que todavía se perciba en el horizonte algún cambio en la tendencia.
Entre septiembre y diciembre del año pasado el valor exportado de biodiésel fue de 332 millones de dólares, unos 451 millones de dólares menos que los que se habían vendido en igual lapso de 2011.
Durante el año pasado las ventas externas ascendieron a 1.848 millones de dólares, cuando en 2011 las exportaciones habían acumulado un total de 2.088 millones de dólares vendidos.
A pesar del decrecimiento tanto de las importaciones como de las exportaciones percibidas durante los últimos cuatro meses de 2012, hay estimaciones sobre el crecimiento de producción de bioetanol del 30% para este año.
“La producción de bioetanol se expandió un 40% el año que cerró y crecerá otro 30% en 2013”, estimó la consultora abeceb.com. La expansión dejaría al sector más cerca de cumplir con el cupo de 5% de combustible bio en todas las naftas, aunque todavía no se alcanzaría a cumplir.
Según las estimaciones de la consultora, la producción alcanzó las 187.800 toneladas en 2012, desde las 134.000 toneladas del año previo, y se expandirá hasta las 244.000 toneladas en el periodo actual. Así, la producción de 2012 habría alcanzado para satisfacer el 3% de las ventas de naftas en el mercado interno, lejos del 5% que el Gobierno puso como objetivo. Para 2013 se espera un incremento en la demanda de naftas del 8,7%.
La Comisión de Etanol de la Cámara Argentina de Energías Renovables (Cader) estimó que este año el sector producirá 370.000 metros cúbicos de etanol y podrá cumplir el corte del 5% en todas las naftas del mercado interno, tal como lo dispone la ley 26.093, que le dio un fuerte impulso a esta industria, que, a diferencia de la de biodiesel, orienta su producción fronteras adentro.
Carolina Schuff, analista de abeceb.com, indicó que “el mercado resulta prometedor” por el aporte que harán los proyectos en base a maíz a las plantas que funcionan con caña de azúcar. Los proyectos Biomadero, Promaíz y ACA, que fabricarán bioetanol desde el maíz, aportarán 22.000 toneladas adicionales desde mediados de año, según estimaciones de la Secretaría de Energía.
¿Cómo percibimos los argentinos la problemática del biocombustible?
El precio de las naftas no es uniforme, y existen variaciones que oscilan entre el 60% para la súper y el 86% para la premium, de acuerdo a la zona geográfica de la Argentina en donde se encuentren ubicadas las estaciones de servicio.
Teniendo en cuenta datos que publica la Secretaría de Energía de la Nación en su página web, las naftas más baratas se encuentran en Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Allí, desde 1991 rige un descuento del 50% sobre todos los combustibles y se puede comprar súper a $ 4,40 por litro y, premium a $ 5,38.
Valores lejanos a los de Capital Federal, donde la súper oscila entre $ 6,34 y $ 7,29, según la marca. Lo mismo ocurre con la premium, que va desde $ 6,98 de YPF a $ 7,34 de Shell.
Pero, si bien los costos para los porteños han registrado subas de 25%, aun siguen siendo económicos con respecto a las provincias más caras. Los casos más emblemáticos son los de Catamarca, Chaco y Corrientes, donde la súper supera los $ 8,19 por litro, y la premium, $ 8,60.
De hecho, un informe publicado por el sitio especializado Surtidores.com revela que cargar la misma nafta en distintas provincias puede acumular diferencias de hasta $ 3.000 por año.
El trabajo también señala que en Capital Federal se puede ahorrar hasta un 20% en comparación con otras localidades del interior.
Sin embargo, varios gobiernos provinciales pretendieron establecer una tasa sobre el valor de los combustibles para financiar obras u otros servicios en sus jurisdicciones. Un ejemplo es el de Mauricio Macri, que quiso aplicar una alícuota sobre las naftas para subsidiar el precio del boleto del subte, pero no tuvo suerte. Tampoco la tuvo el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, con una propuesta similar. Hasta ahora, sólo José Manuel de la Sota logró en Córdoba aplicar una tasa sobre el precio de combustibles para mejorar la infraestructura vial.
Fuente: Agrositio