Lo que hay que saber

¿Qué es la Peste porcina clásica?

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La Peste porcina clásica (PPC) es una enfermedad viral que afecta al ganado porcino, tanto doméstico como salvaje. Se caracteriza por lesiones de carácter hemorrágico y de curso generalmente fatal en las formas agudas.

La Peste porcina clásica (PPC) es una enfermedad viral que afecta al ganado porcino, tanto doméstico como salvaje. Se caracteriza por lesiones de carácter hemorrágico y de curso generalmente fatal en las formas agudas. Fue descrita por vez primera en Estados Unidos, a principios del siglo XIX.

Erradicada de la Argentina, está ampliamente distribuida en los diferentes continentes. Supone un importante perjuicio para los países afectados y una valiosa condición sanitaria y comercial a proteger.

¿Cuáles son las características del agente infeccioso?

La PPC está producida por un virus perteneciente al género Pestivirus y familia Flaviviridae y está relacionado con el virus de la Diarrea vírica bovina (DVB) y el de la Enfermedad de Border (BD). Dos virus que son patógenos para los rumiantes y que también pueden infectar el ganado porcino, causando en algunas ocasiones, infecciones con cuadro clínico y lesiones similares a la PPC.

¿A qué animales afecta?

Los únicos hospedadores naturales del virus de la PPC son las distintas razas porcinas domésticas y silvestres. Sin embargo, el virus es capaz de replicarse en otras especies animales como rumiantes domésticos, venados y animales de experimentación, provocándoles una reacción febril, prácticamente asintomática.

Entre estas especies, la del conejo es la más importante ya que dio lugar a la obtención de las clásicas cepas vacunales atenuadas, utilizadas en Europa en los años 70 y principios de los 80 para el control y erradicación de la PPC.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad en los porcinos?

El virus de la PPC suele penetrar en el organismo por ingestión, inhalación, a través de la piel o semen. Una vez en el animal, el virus se replica en las amígdalas (infección oral o nasal) o en los ganglios linfáticos regionales (vaginal, piel).

Tras una primera fase de replicación el virus pasa a la sangre produciendo viremia (12 a 20 horas postinfección hasta varias semanas). En etapa posterior, el virus se localiza en los órganos diana (bazo, ganglios, riñón, pulmón, médula ósea) donde se producen nuevas replicaciones víricas y las lesiones características de carácter hemorrágico.

¿Cuáles son los rasgos epidemiológicos de la Peste porcina clásica?

El contacto directo entre animales infectados (en fase aguda o portadores) y animales sanos es la forma más común de transmisión del virus. Su eliminación en animales infectados puede comenzar a partir del segundo día postinfección por saliva, secreciones oculares, nasales y aire. Después de unos días, el virus se puede eliminar también por orina, heces y semen.

Es importante, destacar la transmisión de madres portadoras inaparentes a sus lechones o a otros animales adultos susceptibles.

El virus se mantiene infeccioso en la carne porcina cruda por largos períodos de tiempo que van desde los 27 días en el tocino a los 1500 días en la carne congelada. En los productos curados, el tiempo de inactivación del virus va de los 250 días para el jamón ibérico a los 140 y 126 para el jamón serrano y el lomo ibérico, respectivamente.

Además del contacto de animales enfermos o portadores con animales sanos, o de la ingestión de productos contaminados, debe considerarse que el virus de la PPC puede propagarse por el transporte, ropa y calzado, orín y excremento, equipo quirúrgico e insectos y roedores

Los recientes brotes de PPC de la última década en la Unión Europea han puesto de manifiesto que el transporte juega un papel muy importante en su transmisión. Se ha podido comprobar que entre el 25 y el 50% de los brotes se debe al transporte contaminado.

¿Cómo se desarrolla la enfermedad?

La PPC se presenta con una enorme variedad de manifestaciones clínicas y anatomopatológicas, dependiendo de la virulencia de la cepa, del estado inmunitario y edad del animal.

Las lesiones que la caracterizan se presentan solamente con cepas de alta virulencia, en animales no inmunizados y con mayor facilidad en lechones que en adultos. Pueden existir animales portadores asintomáticos de gran importancia en la eliminación de virus.

En general, se han descrito en cerdos adultos las siguientes formas: aguda, subaguda y crónica de la enfermedad. También existe una forma trasplacentaria de la PPC que puede dar lugar a diversas afecciones fetales y neonatales e infecciones persistentes asintomáticas.

¿Cómo es la forma clínica aguda?

Se caracteriza por una alta morbilidad y la muerte de los animales de entre 10 y 20 días de edad. La mortalidad posterior dependerá de la virulencia de la cepa y del estado inmunitario del animal (vacunados o no) pudiendo variar entre un 30-40 por ciento a un 90-100 por ciento de mortalidad. Las primeras fases de la enfermedad se caracterizan por fiebre alta (hasta 42ºC), disminución del apetito y abatimiento general.

Este cuadro es seguido de temblores y hacinamiento (cuando están en libertad), posteriormente aparecerán descargas conjutivales e hiperemia cutánea (aumento localizado de la presión sanguínea) que afecta fundamentalmente, a orejas y bajo vientre.

Si el animal camina, lo hace de manera ondulante con cruzamiento de las patas posteriores.

¿Cómo es la forma clínica subaguda?

Se caracteriza por una situación clínica y anatomopatológica similar a la descrita anteriormente, pero con menor severidad. En esta forma clínica, la mortalidad generalmente, no suele superar el 30 por ciento de los efectivos.

¿Cómo es la forma clínica crónica?

Generalmente, los animales sobreviven más de 30 días después de la infección, pudiendo degenerar algunos en animales portadores. Se caracteriza por períodos intermitentes de fiebre con viremia, retrasos en el crecimiento o índices de conversión, tos y diarreas intermitentes. Las lesiones encontradas no presentan una clara evidencia de formas hemorrágicas, aunque pueden estar afectados algunos órganos como los ganglios, y se observa atrofia generalizada del tejido linfoide.

¿Cómo es la forma trasplacentaria y congénita persistente?

Es una forma muy importante de esta enfermedad sobre todo en cuanto a su erradicación. Al igual que en otros pestivirus, el virus de la PPC también atraviesa fácilmente la placenta pudiendo producir lesiones trasplacentarias sin que aparezca otro tipo de signos, ni en el animal ni en la explotación.

Estas formas son características de infecciones por cepas de baja virulencia en animales gestantes o por cepas de alta o moderada virulencia en gestantes vacunadas.

¿Cuáles son los efectos de la enfermedad?

Los efectos que el virus produce sobre el feto varían según el tiempo de gestación en que fue infectado, la virulencia de la cepa y el estado inmunitario. A raíz de esta forma de PPC, ocurren muertes del embrión o feto, malformaciones fetales, lechones nacidos muertos, infección congénita persistente.

De todas estas formas, la infección congénita persistente es una de las más graves, pues no sólo representa un enorme trastorno económico sino sanitario, al aparecer animales eliminadores de virus de forma permanente y lechones de bajo crecimiento eliminadores también de virus.

Los lechones con esta afectación parecen sanos, pero son virémicos y hacia las nueve semanas de edad comienzan a presentar problemas sanitarios de conjuntivitis, anorexia, retraso en el crecimiento, diarreas intermitentes, y demás sintomatología.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Dada la gran variedad de síntomas y lesiones con las que puede cursar la PPC, y como en otras enfermedades infecciosas, aparte de las consideraciones clínicas, es el diagnóstico de laboratorio el que determina la presencia de la enfermedad; lo que puede establecerse por medio de la detección de virus o antígeno viral, detección de ácido nucleico o detección de anticuerpos.

¿Cómo se realiza la inmunización?

En las últimas décadas se han utilizado diferentes tipos de vacunas vivas e inactivadas para combatir esta enfermedad. En la actualidad, las vacunas más utilizadas en diferentes programas de erradicación de la enfermedad son las vacunas vivas atenuadas, provenientes de las conocidas como cepa "China" o cepa Thinverval.

¿Es posible el contralor de la enfermedad y su prevención?

El virus de la PPC tiene una enorme capacidad de penetración en los animales susceptibles, pudiendo entrar por casi todas las vías posibles. Por ello, la mejor solución para que un país se mantenga libre de la PPC es evitar la entrada del virus.

Para los países libres de PPC, la alternativa excluyente es evitar el reingreso de la enfermedad, aplicando tres medidas de probada eficacia:

No importar de un país afectado porcinos vivos, carne fresca, ni productos elaborados con carne porcina no tratada.

No importar de ningún país afectado semen ni embriones porcinos.

Controlar de forma exhaustiva el movimiento de animales y los medios de transporte utilizados dentro del propio país y en especial en los pasos de frontera.

Fuente: Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria

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