No todo Wall Street mira con recelo la economía argentina. El banco de inversión Morgan Stanley difundió la semana pasada un informe que se llama "En defensa de la Argentina" y que pronostica que este país, proveedor de alimentos al mundo, continuará siendo una de las economías que más rápido crezcan en América latina, siempre y cuando haga "algunos ajustes aquí y allá", como los de las tarifas de gas y electricidad para los hogares.
"Las luces se van de Buenos Aires: debería significar que el fin del actual modelo está cerca", arrancó el resumen del reporte de Gray Newman y Daniel Volberg, economistas de Morgan Stanley. "Mire de vuelta: aun si usted es un fanático del mix de políticas de la Argentina o no, sospechamos que el frío exageró las aflicciones energéticas, y una combinación de mejoras estacionales de la temperatura con algunos aumentos de tarifas mantendrá a la Argentina como una de las economías que más rápido crecen en la región."
En contraposición a lo que sostiene el gobierno de Néstor Kirchner, el banco de inversión reconoce que antes de que comenzara la inestabilidad financiera global, a fines del mes pasado, los inversores financieros ya se mostraban "precavidos" respecto de los bonos argentinos. "Después de todo, el país fue golpeado por los cortes de energía, la [anterior]ministra de Economía [Felisa Miceli]fue forzada a renunciar por un escándalo sobre una misteriosa bolsa de dinero encontrada en el baño privado de su despacho y un fiscal federal entabló una demanda contra funcionarios del Gobierno por distorsionar el índice de precios al consumidor (IPC). Sumado a eso, la incertidumbre que gira alrededor del Gobierno, como los interrogantes sobre cuál sería la estrategia de la nueva administración", resumió Morgan Stanley, refiriéndose a una eventual gestión de Cristina Fernández de Kirchner.
"Nosotros somos más optimistas que estos inversores con respecto a las perspectivas de la economía argentina", destacaron Newman y Volberg, desde las oficinas de la avenida Broadway, en Nueva York.
"Pensamos que cuando toda esta venta masiva de bonos termine, los inversores volverán a descubrir que la situación macroeconómica de la Argentina no se deterioró tan pronto como muchos suponían."
Los analistas de Morgan Stanley consideran "cuestionable" la preocupación que genera en los inversores la actual merma del crecimiento económico, porque afirman que la desaceleración ya había comenzado el año pasado, pero igual en 2007 el producto bruto interno (PBI) se expandirá 7,6%, y en 2008, 6,3 por ciento.
Proyecciones
Para ellos, lo que debería inquietar es sólo una "abrupta caída". Este banco de inversión advierte que los "apagones" a grandes usuarios de electricidad, que comenzaron a fines de mayo y empiezan a limitarse hoy, no implicaron "un descenso significativo de la actividad económica", pese a que la producción industrial sí sufrió. Además, prevé que "la situación energética mejorará de ahora en más". Pese a que reconoce que el panorama continuará siendo difícil por lo menos ocho meses más (hasta que se terminen las dos nuevas centrales eléctricas), la entidad basa su optimismo en la creencia de que el clima "acentuó la crisis energética".
Morgan Stanley considera que en los próximos meses la temperatura subirá, la demanda hogareña de gas disminuirá, las centrales termoeléctricas volverán a usar más gas y el deshielo repondrá aguas en las represas del Comahue. De todos modos, el banco añade que "las tarifas congeladas desde hace mucho tiempo" de gas y electricidad para usuarios residenciales "tuvieron mucha influencia" en la escasez de energía padecida.
Newman y Volberg califican de "un poco engañosa" la discusión de si habrá "un nuevo nivel de pragmatismo con el próximo gobierno". Este debate "presupone que el gobierno actual ha evitado el pragmatismo y ha permitido que, simplemente, emergiera una crisis energética", pero los analistas destacan que las futuras centrales de Campana y Timbúes (Santa Fe) funcionarán a partir del año próximo.
No obstante, admiten que "aumentar el abastecimiento no es suficiente: un ajuste de tarifas para retardar la demanda también parece ser necesario". "Algunos han sugerido que los ajustes de las tarifas en los usuarios residenciales son una cierta clase de tabú."
"Pero la trayectoria de esta administración ha sido ajustar los precios hacia arriba cuando la escasez ha amenazado el abastecimiento -continúa el informe-. Ya sea un bife, o en las actuales negociaciones para proveer algún alivio a la industria láctea, las autoridades han actuado para elevar los precios. Y dado el peso modesto de la electricidad en la canasta del consumidor y las extremadamente bajas tarifas en las facturas de luz, mucho menores que el peso del bife en la canasta del consumidor argentino y también menos caras, no parece difícil imaginar que los ajustes de tarifas estén en camino."
Pese a esas expectativas, Morgan Stanley duda de que el próximo gobierno implante un modelo energético distinto del que construyó el ministro de Planificación, Julio De Vido, de fuerte intervención estatal en la actividad privada. "Nuestro punto es que con algunos ajustes relativamente modestos en las tarifas y un aumento del abastecimiento, la Argentina podrá evitar una especie de espiral de desaceleración del crecimiento", concluye el informe.
Funete: La Nación