La falta de lluvia acecha al desarrollo de la soja entrerriana. Desde la Bolsa de Cereales aportan que las de primera crecen sobre unas 400.000 hectáreas e indican que, en términos generales, la provincia atraviesa un período caracterizado por la ausencia de precipitaciones y elevadas temperaturas, situación que ha repercutido negativamente sobre el cultivo.
El 39% de los cultivos se dejan ver en muy buen estado, pero los buenos son apenas 12% y los regulares 38%. Y el resto, 11%, están directamente catalogados como en mal estado; es decir, unas 41.000 hectáreas.
La suma de las categorías Buena y Muy buena y Buena registró una caída de 42 puntos porcentuales, ubicándose actualmente en 51%, teniendo en cuenta que al 15 de enero del 2026, abarcaban el 93% del área implantada.
Las condiciones mencionadas se manifiestan en lotes que no han logrado cerrar el surco, con escaso desarrollo vegetativo, pérdida de hojas en el tercio inferior de la planta, así como aborto de flores y vainas, entre otros síntomas.
En cuanto al estado sanitario, se reportó la presencia de trips y arañuelas y, en menor medida, de chinches. Los controles se realizan en función de las condiciones ambientales y los niveles de población detectados.
En función de los registros semanales del SIBER de los últimos seis años, la condición de la soja de primera en febrero de 2026 se ubica como la segunda peor si se contempla la calificación dentro del rango Muy Buena a Buena.
A nivel provincial, la condición del cultivo se distribuye de la siguiente manera:
Muy buena: 7%
Buena: 39%
Regular: 45%
Mala: 9%
El período de altas temperaturas y déficit hídrico impactó negativamente en el cultivo y está generando un fuerte estrés en las plantas. La magnitud del daño varía según las distintas zonas de la provincia y se manifiesta a través de hojas replegadas, pérdida de hojas en el tercio inferior, escaso desarrollo vegetativo y, en algunos casos, rodales con plantas totalmente secas, asociados al tipo de suelo. Además, se ha informado la presencia de trips y arañuelas, con distintos niveles de incidencia.
En el área evaluada, la suma de las condiciones Muy Buena y Buena alcanza el 46%, lo que representa una caída de 33 puntos porcentuales respecto de la última evaluación realizada el 18 de enero de 2026, donde abarcaba el 79% del área sembrada.
El peor escenario se observa en el sector Sureste donde solamente el 37% del área se encuentra dentro de las categorías Muy Buena a Buena.
En función de los registros semanales del SIBER de los últimos seis años, la condición de la soja de segunda en febrero de 2026 se posiciona como la segunda peor dentro del rango Muy Buena–Buena, con solo el 46% de la superficie en dicha categoría.