El nuevo sistema de retenciones móviles a los granos y subproductos decidido por el Gobierno será un revés para los precios de arrendamiento de las tierras productivas, modalidad por la que se produce del 50% al 60% de la agricultura del país.
Si bien es pronto para determinarlo, sobre todo porque desde los anuncios no se concretaron operaciones en Rosario y así no hubo valores de referencia (en el Mercado a Término de Buenos Aires, la soja para la posición más cercana cerró en u$s 285 por tonelada, un 18,5% menos que los u$s 350 del lunes), el nuevo sistema le pone un techo a la rentabilidad del productor granario.
Así, analistas y empresarios prevén que el cambio provocará una negociación a la baja de los contratos de alquiler para la nueva campaña, que se acuerdan de aquí a un mes.
Así, los dueños de los campos en general pequeños y medianos, y no los grandes terratenientes que imagina el Gobierno, acostumbrados a mejoras continuas desde hace un lustro, se encontrarán con un freno. Y, a mediano plazo, verían caer también el precio de su tierra.
Los contratos suelen fijarse en quintales de soja, en función de un cálculo del rendimiento por hectárea que se prevé tendrá el campo, de los precios de la soja y de los costos de insumos. Así, con las nuevas retenciones, esos quintales tendrán un precio menor, por un lado. Pero, por otro, quienes alquilan querrán pagar algunos quintales menos.
"Los fertilizantes y demás insumos están por las nubes, no se sabe si va a haber gasoil, suben 9 puntos las retenciones... La línea de quebranto del negocio es muy finita, y una producción 2 quintales menor implica tener pérdidas. Así que va a haber un replanteo y se van a volver a hacer los números a la baja", opina Mariano Maurette, de la consignataria Álzaga Unzué. "Incluso en los contratos que ya se cerraron van a tener que conversar, porque tanto los dueños como los arrendatarios tienen que seguir manteniendo la relación, no pueden volverse enemigos", sostiene.
Hasta ahora, en la llamada zona núcleo, que comprende las mejores hectáreas de la Pampa Húmeda, el precio se fijaba en unos 20 quintales de soja por hectárea (2.000 kilos). Ese valor podría caer a 18 quintales, estima César Gagliardo, presidente de la corredora Artegran. "Es lógico pensar que el productor quiera negociar una baja en la cantidad de quintales de soja que pagan su arrendamiento, desde 2 quintales menos", con el argumento de que sus costos están en aumento mientras que el recorte del precio empuja su rentabilidad a la baja, indicó.
Oscar Alvarado, presidente de la gigantesca agropecuaria El Tejar, si bien estimó que "hasta la semana que viene no va a haber ningún movimiento, es un tema de sentido común: hoy baja el valor de la soja y eso hace bajar los alquileres". "A mucha gente la va a desilusionar muchísimo" el menor precio de los alquileres, consideró.Sin embargo, la baja de los alquileres no podrá ser tan pronunciada. "No hay tampoco demasiado margen de negociación por la fuerte demanda de tierras agrícolas", opinó Gagliardo. En el mismo sentido opinó Néstor Roulet, vicepresidente de CRA, que recalcó que "la tierra sigue siendo la principal limitante" de la producción.
Fuente: El Cronista Comercial