Política antiinflacionaria

Prevén $ 900 millones para compensaciones

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Al menos, eso se desprende de la partida destinada a este fin en el presupuesto de 2008. Así, superaría levemente lo desembolsado este año, que a final este mes llegaría a los $ 700 millones.

El Gobierno prevé distribuir el año próximo 900 millones de pesos en compensaciones. Al menos, eso se desprende de la partida destinada a este fin en el presupuesto de 2008. Así, superaría levemente lo desembolsado este año, que a final este mes llegaría a los $ 700 millones.

Sin embargo, estos montos todavía están lejos de los $1500 millones que se recaudan para este fin. "Hay voluntad de entregar lo que se recauda con los 4 puntos adicionales de retenciones que se pusieron para este fin", afirmó la semana pasada el presidente de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), José Portillo, al presentar un balance del mecanismo instrumentado por el área a su carga.

Hasta el jueves pasado, la Oncca había distribuido $ 647.276.283,90 entre 31.621 beneficiarios, la mayoría de los cuales son productores tamberos (unos 26.000). Más del 70% del dinero fue cobrado por la industria; el resto, por productores agropecuarios.

Los fondos se distribuyeron entre aceiteras, faenadores avícolas, molinos de trigo y maíz, industrias lácteas, engordadores de ganado bovino y porcino, tamberos y productores de trigo. El sistema busca desconectar los precios internacionales del los granos -que no paran de subir- de los valores de los alimentos en el mercado doméstico. De hecho, lo que se compensa es la diferencia entre el precio de abastecimiento -fijado por el Gobierno en enero pasado para cada insumo subsidiado- y los valores de mercado de los granos con el objetivo de mantener estables los precios de la leche, quesos y yogures; de la harina de trigo y maíz; la carne vacuna, porcina y aviar; y los aceites de soja y girasol.

Según la Oncca, el sistema de compensaciones -además de mantener la estabilidad de los precios- tiene una serie de "externalidades" positivas sobre las distintas cadenas productivas. "Genera mayor formalidad, dado que uno de los requisitos es estar al día con el pago de los impuestos. Mejora la gestión empresarial, al obligar un ordenamiento de la gestión contable y documental. Origina una mayor transparencia y conocimiento en cada cadena porque clarifica los precios pagados en los distintos eslabones", según informó ese organismo.

Sin embargo, el Gobierno tiene una doble estrategia para controlar los precios. Por un lado, el sistema de compensaciones, administrado en la órbita del secretaría de Agricultura, Javier de Urquiza, de quien depende Portillo. Y, por el otro, los métodos poco ortodoxos empleados por el polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

Fuente: José Crettaz - La Nación

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