La firma Aveguay Domvil (que viene saliendo de un concurso de acreedores) se dedica a la explotación fabril vinculada con la producción aviar y pretende instalar en Larroque una planta para fabricar harina de carne de pollo y por la cual estima que contratará a aproximadamente poco más de veinte personas de manera estable.
Sin embargo, desde que se conoció esta iniciativa en la comunidad de Larroque creció la incertidumbre y las sospechas en materia ambiental, lo que fue abonado por una serie de irregularidades, que ayer determinaron que el intendente intimara a la firma comercial a paralizar las obras para evitar hechos consumados y reñidos con las normativas vigentes.
Por su parte, el intendente electo, Raúl Riganti, encarna la preocupación generalizada de la comunidad, que se encuentra alerta por la contaminación que generará la ampliación de la planta. En Larroque no es secreto para nadie que el proyecto de Aveguay debería plantear el inicio de una nueva relación de las industrias con el medio ambiente y para ello, todos miran de qué manera se cumplen con las normas vigentes y de qué forma las empresas ejercen su responsabilidad social.
Desde que la empresa Aveguay Domvil manifestó la necesidad de obtener harina de carne de pollo en el mismo predio donde está su planta faenadora, jamás pudo satsfacer una serie de interrogantes sobre el posible impacto ambiental que el proceso generará, teniendo en cuenta lo que ha pasado en Gualeguay.
Para males, la industria que produce carne de harina no puede dar ningún ejemplo elogioso sobre los malos olores que generan cuando funcionan cerca de grandes poblados. Ni Gualeguay ni Concepción del Uruguay pueden citarse con seriedad y responsabilidad como buenos ejemplos en la materia.
"En estos próximos quince días, tal vez antes, vamos a convocar desde la Municipalidad a todos los actores de la comunidad con la idea de analizar el proyecto y decidir qué es lo mejor para Larroque en materia de desarrollo industrial que deberá implicar, como condición básica, el respeto al medio ambiente y la licencia social", adelantó el propio Larrosa.
"Aquí tenemos que opinar todos, porque todos somos vecinos en el pueblo y nadie quiere ni desea que un emprendimiento industrial nos arruine ambientalmente. Por eso, desde la Municipalidad hasta la Provincia, pasando por el intendente electo (por Raúl Riganti) y la Asociación del Desarrollo de Larroque y todos los que quieran intervenir, debemos fijar postura, sabiendo que dentro de la ley todo y fuera de ella, nada", enfatizó el intendente saliente.
Consultado al titular de la Asociación del Desarrollo, Ricardo Benedetti, indicó que "el martes recién nos brindaron por parte de la empresa algo de información y la estamos analizando para adoptar una postura. Pero por el momento, no nos pronunciamos ni a favor ni en contra".
Por su parte, el intendente electo, Raúl Riganti, explicó su preocupación por esta situación, a la que calificó "al menos sospechosa de irregularidad, porque no entiendo por qué si una firma industrial quiere ampliar o radicarse en nuestra sociedad no sigue los pasos formales y de rigor contemplados en la ley vigente". Larrosa enfatizó que la firma Aveguay no se encuentra habilitada ni por la Municipalidad ni por la provincia, y que adeuda documentación clave para ser analizada.
"No sólo que aún no fue habilitada, sino que ha continuado con las obras civiles y de instalación sin dar respuestas a los reiterados pedidos que le hemos formulado, especialmente la necesidad de contar con un estudio de impacto ambiental". "Ante la falta de respuestas, desde el Departamento Ejecutivo hoy (por ayer) le hemos enviado una intimación para que paralicen las obras y las instalaciones hasta tanto cumplan con los trámites", sostuvo el intendente.
La preocupación de los vecinos y de todas las autoridades -que ya es generalizada en Larroque- son los riesgos que corren por la hipotética contaminación que generaría la fabricación de harina con carne de pollos.
"Desde el mal olor hasta la contaminación, todos estamos preocupados por estos temas", coincidieron en recalcar tanto Riganti como Larrosa y Benedetti.
Contextos
El sector aviar viene atravesando a nivel nacional e internacional uno de los mejores momentos en su historia.
En sintonía con el crecimiento de la producción, se produjo un aumento del consumo en el mercado interno, estimado en 26 kilogramos de pollo por persona por año y un aumento en las exportaciones, principalmente de productos cárnicos y subproductos aviar, que implicó globalmente casi 150 millones de dólares para el sector.
En forma simultánea, a este aumento de la producción es inevitable pensar también en el incremento de residuos que se generan a lo largo del ciclo productivo y en la necesidad de disponer de herramientas que permitan su tratamiento a fin de evitar la contaminación del ambiente y sus consecuencias en la población.
Por eso, Riganti también llamó la atención en que aún falta algo elemental: "la planta de tratamiento de efluentes", que la empresa jamás construyó como correspondía. Por otra parte, la creciente urbanización que viene experimentando Larroque, implicó que el actual predio del frigorífico se encuentre rodeado de población urbana.
Para el intendente electo está bien que una empresa se expanda, "pero como toda expansión, se requiere de planificación y ajustarse a las leyes y normativas vigentes, como así también de acciones que permitan que la empresa alcance sus objetivos comerciales pero sin lesionar el interés general de la población".
De hecho, para la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación, el sector industrial aviar requiere de una concientización "sobre la importancia de producir más en equilibrio con el medio ambiente", tal como se definieron en las jornadas que se desarrollaron el año pasado en Gualeguay; pero que -tal como están las cosas- deberían volver a recordar para los empresarios entrerrianos.
Fuente: Diario El Argentino