La posible venta de La Serenísima a la francesa Danone, con o sin la participación de un socio local, preocupa a los productores tamberos, que, al igual que lo hiciera Mastellone en su último balance, responsabilizan al Gobierno por la actual situación de quebranto del sector.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Luis Biolcati, dijo ayer, durante una presentación de la mesa de enlace en Entre Ríos, que “la actual política fomenta la concentración del poder y el capitalismo de amigos” y agregó que, por eso “nuestras empresas más emblemáticas terminan en manos de multinacionales o de capitalistas amigos del poder”.
En paralelo, el titular de la Federación Agraria (FAA), Eduardo Buzzi, disparó en declaraciones radiales que “el fracaso del modelo kirchnerista se nota con el quiebre de empresas como La Serenísima”. Desde la misma entidad, Gillermo Gianassi indicó: “lamentamos es que el Gobierno siga permitiendo la extranjerización de empresas nacionales”. El productor federado recordó el proceso de venta de frigoríficos nacionales iniciado en 2005, por el cual empresas estadounidenses y brasileñas adquirieron el control de firmas tan emblemáticas como Quickfood, la dueña de la marca Paty.
También la presidenta de la filial de Federación Agraria de Río Cuarto y candidata por Unión por Córdoba, Estela Garnero, indicó que “sin dudas hay un conflicto en puerta”. Según la dirigente agraria, “hoy vemos cómo una de las principales empresas del país va a ser vendida a capitales extranjeros”.
Pese a que la inminente venta de La Serenísima refleja que el quebranto no sólo está instalado a nivel de la producción, sino también de la industria, los tamberos podrían manifestarse frente a las usinas para protestar por los bajos precios recibidos por la materia prima. El próximo sábado, cuando se espera que haya una masiva participación en la asamblea lechera nacional, se decidirá cuándo comenzarán las protestas frente a supermercado y lácteas.
Balance negativo
Mastellone había reflejado en su balance trimestral cerrado en marzo que “la sociedad enfrentó en los últimos años aumentos de sus costos de operación en general, y de la materia prima en particular”. La empresa agregó que estos incrementos fueron sólo “parcialmente atenuados por compensaciones acordadas por el Gobierno Nacional” e indicó que estos costos “no fueron cubiertos en su totalidad por la vía de traslados al precio de venta de los productos” en virtud de la “colaboración que la sociedad prestó a las políticas del Gobierno para el control de la inflación”.
La Serenísima fue la empresa láctea más controlada por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, porque concentra el 70% del mercado lácteo de la región medida por el Indec, esto es, de Capital Federal y GBA.
Como contrapartida, la firma fue una de las que más compensaciones recibió del Gobierno. Mientras otras industrias incluidas dijeron no haber obtenido aún pagos por el último período compensado a las empresas julio y agosto de 2008, Mastellone contó con ese capital, que sólo le sirvió para atenuar las pérdidas por $ 265 millones con las que cerró el 2008.
A su vez, la empresa aclara que “la sustancial baja en el precio internacional de los productos lácteos de exportación”, como consecuencia de la crisis incrementó de la carga financiera por su deuda, de u$s 230 millones.
Fuente: El Cronista