Durante mucho tiempo, el presidente Néstor Kirchner evitó las referencias al campo. Pero ese silencio terminó ayer cuando, durante un acto en la Casa Rosada, el primer mandatario afirmó que para su Gobierno "es muy importante la consolidación de la política de rentabilidad de nuestro campo".
Esas palabras terminaron de convencer a los dirigentes de las cuatro grandes entidades del sector de postergar un nuevo paro agropecuario -que hasta el fin de semana parecía inminente- y buscar "una concertación en beneficio de todos".
De esta manera, la relación de la administración Kirchner con el sector agropecuario, que en menos de un año incluyó dos medidas de fuerza, se descomprimió y parece encauzarse hacia una instancia de diálogo. Al menos, ése es el deseo de los principales dirigentes ruralistas.
Los presidentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías; Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi; Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), Fernando Gioino; y Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, unificaron en ese sentido la posición del sector, que hasta ahora aparecía dividido entre combativos (CRA y FAA) y dialoguistas (SRA y Coninagro).
"Hay voluntad de llegar a un acuerdo en función de los intereses de la sociedad, el Estado y los productores para que podamos trabajar en armonía. Este es un puente que estamos construyendo, pero la paciencia no es eterna", afirmó Buzzi, uno de los dirigentes más combativos. "Es el momento de empezar a hablar, de encontrar soluciones", agregó Llambías. "Esperamos ansiosos la convocatoria para conversar sobre los planteos del campo, tenemos la esperanza de que sean atendidos en el corto plazo", sostuvo Gioino.
Anteayer, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había llamado a CRA para comunicar la voluntad negociadora del Gobierno. La dirigencia ruralista ve en Fernández a un nuevo interlocutor, con el que hasta ahora no había tenido contacto. En octubre pasado fue la ministra de Economía, Felisa Miceli, quien se reunió con cada una de las entidades. Desde hace tiempo, los ruralistas no son recibidos por el secretario de Agricultura, Miguel Campos.
A las conversaciones informales con Fernández se habría sumado el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Y, de hecho, para solucionar el conflicto por el precio de la carne -que incluye la virtual intervención en el Mercado de Liniers-, Moreno está estudiando la aplicación de un mecanismo de complementación similar al acordado por la cadena láctea, por el cual la exportación subsidia el consumo interno.
Dado que la ganadería ha sido una de las actividades agropecuarias más afectadas por la política antiinflacionaria oficial, ese esquema podría ser visto con buenos ojos por los productores y tranquilizaría a los frigoríficos exportadores. Se sumaría a los subsidios anunciados por Miceli para las actividades que demandan granos para la alimentación animal. Esos beneficios, al eliminar la presión de los precios internacionales de los commodities agrícolas sobre la inflación, deberían también liberar los mercados locales de granos y permitir a los productores acceder a mejores precios por los cereales y oleginosas.
Las diferencias entre campo y Gobierno comenzaron poco antes de la prohibición de la exportación de carne, ordenada por Kirchner ante la fuerte suba de los precios en las góndolas. Hasta ahora, el enfrentamiento había ido profundizándose y amagaba con desbordar en un nuevo paro -en rigor, un lock-out en forma de cese de comercialización de productos agropecuarios-. Entre otras cosas, el sector reclama el final de la intervención en los mercados de hacienda y de granos, la liberación total de las exportaciones de carne y una solución para los productores endeudados con el Banco Nación.
Con la reunión de los cuatro presidentes, el agro dio ayer una señal de unidad, pero sin negar las diferencias. "El campo está unido tras el objetivo de siempre, solucionar el problema de los productores. Pero cada entidad tiene su estrategia", advirtió Miguens.
En tanto, Horacio Delguy, presidente del Frente Nacional Agropecuario (FAN) -una entidad empresaria del sector que siempre apostó por el diálogo- adelantó que el próximo miércoles será recibido por Miceli. "Vamos a pedir una mesa de política nacional agropecuaria para hablar del futuro y no sobre cuánto cuesta la milanesa", afirmó Delguy.
Fuente: La Nación