Consecuencias

Por las lluvias, el campo ya perdió $ 1400 millones

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La primera estimación abarca la pérdida de alrededor de 2 millones de toneladas de soja, 200.000 toneladas de maíz y unas 27.000 cabezas de ganado vacuno. No contabiliza el desatre del sector lácteo, donde el clima afectó a 3.000 tambos

El campo ya perdió 1400 millones de pesos, sólo en agricultura y ganadería, por el exceso de lluvias. La cifra no contabiliza el desastre vivido por la actividad tambera, que afectó unos 3000 establecimientos, redujo 11% la provisión de leche fluida y puso a las industrias vinculadas con el sector ante la falta de materia prima más pronunciada que recuerden los productores.

La primera estimación abarca la pérdida de alrededor de 2 millones de toneladas de soja, 200.000 toneladas de maíz y unas 27.000 cabezas de ganado vacuno.

A ese estrago económico hay que sumar la pérdida de lo invertido en la siembra de granos y las pasturas implantadas en los campos que se inundaron.

Para producir soja se calcula una inversión promedio de 150 dólares por hectárea, mientras que en el caso del maíz esa cifra asciende a 220 dólares, y para las pasturas de alfalfa es de 160 dólares. Sin embargo, lo que más preocupa al campo es la continuidad de la inestabilidad climática que está demorando la cosecha y podría complicar la siembra de trigo, que comienza el mes próximo.

Aunque hay campos anegados en el nordeste de Córdoba y el norte de Buenos Aires, los productores más afectados son los del centro de Santa Fe y del sur entrerriano, zonas en las que en marzo cayeron 400 milímetros más que el promedio histórico, según el registro que lleva el Centro de Información Agroclimática de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En la peor inundación de los últimos diez años y cuando todavía no hay un balance oficial, la pérdida del orden de los $ 1400 millones fue confirmada por varias fuentes académicas y del ruralismo, entre ellas la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA) y la Asociación Maíz Argentino (Maizar).

Las últimas lluvias ya provocaron la pérdida de entre 2 y 3 millones de toneladas de soja (equivalentes a entre $ 1116 millones y $ 1770 millones), de 200.000 hectáreas de maíz (equivalentes a $ 75 millones) y de no menos de 27.500 cabezas de ganado (por unos $ 28 millones). Las cifras contemplan valores de $ 580 y $ 375 para la toneladas de soja y de maíz, respectivamente. Con $ 1400 millones se podrían comprar unas 45.000 hectáreas en la zona núcleo, el área productiva más importante de la pampa húmeda.

Pero estas cifras tampoco incluyen las pérdidas que pudiera haber por deficiencias de calidad en los granos debidas a la demora en la cosecha y la humedad excesiva. Para esta fecha, en abril del año pasado la trilla de soja había avanzado un 10% más que ahora. El retraso se está reflejando en los precios de los granos argentinos que mantienen su firmeza en un contexto internacional que tiende a la baja.

"Hay más barcos esperando para cargar que maíz disponible y esa necesidad de mercadería está influenciando el mercado", explicó Juan Gear, presidente de Maizar. "Hay mucho daño en la calidad de la soja por el manchado y el arrugamiento del tegumento (la cobertura del grano). Además, muchos agricultores, independientemente del grado de humedad, van a entrar a cosechar apenas puedan. Esto va a generar pérdidas económicas por vender una mercadería fuera de estándar", agregó Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la SRA. "El principal problema es que en algunos campos todavía hay agua y las máquinas no pueden entrar, lo que lleva a que el grano se pudra y se pierda", dijo Lorena D Angelo, especialista de la Bolsa de Comercio de Rosario. "La demora en la recolección generará inconvenientes logísticos y cuellos de botella en distintas instalaciones", aseguró Ricardo Baccarín, analista del mercado de cereales.

De hecho, en el horizonte sembrado del centro-sur de Santa Fe todavía se ven manchones de cultivos sin levantar que, en una vista aérea, despertarían la curiosidad de los aficionados a los fenómenos paranormales. Se trata de los sectores en los que el agua formó lagunas y los contratistas debieron dejar sin recoger.

"También habrá pérdidas económicas por una menor producción de leche de las vacas expuestas a las inclemencias climáticas y por la menor oferta de alimento para esos animales. En el caso de la producción avícola también puede ser problemático el abastecimiento de alimento balanceado por los caminos rurales inaccesibles", explicó Mitar Begenesic, director de la licenciatura en Administración Agropecuaria de la UADE. De hecho, según fuentes de la Mesa Provincial de Lechería de Santa Fe, unos 2300 tambos debieron tirar la leche en los últimos 25 días porque los camiones de las usinas no pueden entrar a retirarla.

Ante este panorama, las fuentes consultadas por LA NACION coincidieron en que las verdaderas consecuencias del fenómeno climático -que todavía no terminó- sólo se verán en los próximos meses.

Fuente: La Nación

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