Las firmas que desarrollan semillas de maíz se están viendo asediadas por los pedidos de los productores y, en algunos casos, no están pudiendo satisfacer la demanda, cuando aún faltan más de tres meses para que comience la siembra de este cultivo. Es que las expectativas que genera la progresiva obligatoriedad de incorporar etanol que se produce en base al maíz al combustible tradicional en Estados Unidos está alentando el precio del grano, que hoy merodea los u$s 120 por tonelada, contra los u$s 70 promedio de los últimos años.
El estado de situación, si bien mundial, no deja fuera a la Argentina, donde las semilleras están registrando hasta un 40% más de demanda respecto del año pasado, cuando lo que se proyectaba era que el área sembrada creciera cerca de un 20%, de 2,6 millones de hectáreas en 2006, a 3,1 millones este año.
Por otro lado, las compras de semillas se están adelantando, sobre todo de las mejores variedades (que aseguran rindes mayores y más estabilidad) y en la llamada zona núcleo, las tierras más fértiles de la Pampa Húmeda, donde prácticamente se descarta que una sequía en los próximos meses pueda impedir sembrar el maíz (una certeza con que no cuentan, por ejemplo, en La Pampa).
"Hay un aumento impresionante de la demanda de maíz, por el etanol y probablemente también por la carne, ya que para hacer más animales en menos hectáreas se vuelve importante alimentarlos con maíz", dicen en una de las mayores semilleras. En este negocio, las internacionales que juegan fuerte son Nidera, Syngenta, Monsanto, Dow y Morgan.
"Hay que separar los hechos de las percepciones", señaló, más cauto, Adolfo Mac, director comercial de Sursem, otra semillera mediana de origen nacional. "Y los hechos son que hay hasta un 30% más de intención de siembra, pero ella se va a concretar en función de si se mantienen los precios internacionales y de si el clima ayuda. Un crecimiento lógico sería un 20%", sostuvo.
Los productores grandes llevan las de ganar en esta competencia. Suelen tener más información y trabajar más organizadamente, además de que, por una cuestión de volumen, no le compran a distribuidores sino que se sientan a negociar directamente con las semilleras. Y, dicen en el mercado, varios de ellos ya tienen aseguradas sus bolsas de maíz, que son bastantes más que las que habían comprado el año pasado.
Respecto de por qué es mayor el interés en las variedades más caras (llegan hasta u$s 110 la bolsa, contra los u$s 25 de las menos sofisticadas), Martín Fraguío, director ejecutivo de la asociación Maizar, sostiene que los productores tuvieron una mala experiencia en la campaña 2005/2006, cuando, para compensar el mayor precio de los fertilizantes, quisieron abaratar los costos de semilla: "En 2006, los rindes fueron de 6.000 kilos por hectárea, desde los 7.300 de 2005. Así, el año pasado invirtieron más en semilla, fueron más cuidadosos al fertilizar y sembrar, y ahora están cosechando unos 8.000 kilos por hectárea. A estos precios, todo rinde extra cuenta", señaló.
Fuente: El Cronista Comercial