La fuerte baja en la actividad es consecuencia del lock out comercial que se extendió por 21 días (desde el 18 de ese mes) en protesta contra el sistema de retenciones móviles, que resultó en un aumento inmediato al tributo de la soja y el girasol.
Comparando estacionalmente los períodos, el impacto fue de una fuerte desaceleración interanual del procesamiento de granos, en plena cosecha de los granos. Justamente, la dimensión de la protesta es consecuencia de que los productores consideran que la medida se tomó en forma oportunista, cuando se debe comercializar el grueso de lo que cosechan.
En marzo de 2007, el conjunto de la industria molinera argentina procesó 2,36 millones de toneladas de soja, lo que significó un aumento de 26% respecto del mes anterior, variación que se explica por estacionalidad. Contrariamente, en marzo de 2008 se procesaron 1,17 millones de toneladas de la oleaginosa, lo que implica una reducción de 50% respecto a igual mes de 2007, y un descenso de 45% respecto al mes anterior.
Mientras que la comercialización no se recuperó totalmente en abril por la incertidumbre en las negociaciones entre el sector agropecuario y el Gobierno, desde la Fundación Producir Conservando estiman que la industria no procesó más de 2 millones de toneladas este mes, una baja interanual de 31%.
También se escucharon alertas sobre el futuro. Ateniéndose a la experiencia de 2007, se puede esperar que este año haya nuevos recortes energéticos en los meses más fríos del año, con lo que la situación volvería a complicarse a partir de junio y hasta septiembre.
Fuente: Julieta Camandone - El Cronista Comercial