Las consecuencias en el trigo de las heladas de septiembre y de mediados de octubre todavía están bajo evaluación. No obstante, se informan mermas de entre el 10 y el 15%, fundamentalmente en siembras tempranas y ciclos cortos de Entre Ríos, sur de Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa. A ello, se le suma el impacto de la menor radiación y la reducción del cociente fototermal en momentos decisivos para la definición del rendimiento.
El último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advierte que la persistencia de cielos cubiertos y lloviznas podría comprometer el potencial de rendimiento. Aunque las precipitaciones de la semana previa mejoraron la oferta hídrica, ese aporte no se tradujo en cambios considerables en el estado de los planteos.
De acuerdo con los datos relevados por la entidad, el 38,1% de la superficie triguera transita entre floración y llenado de granos, principalmente en el centro y norte del área agrícola.
En este escenario, la elevada humedad ambiente favoreció el avance de enfermedades foliares. A los tratamientos para controlarlas se agrega la aplicación preventiva contra fusariosis en lotes en floración. Mientras tanto, en el extremo norte, las lloviznas siguen demorando el inicio de la cosecha y generan preocupación por la calidad del grano.
En el caso del maíz con destino a grano comercial, la implantación cubre el 39,8% de las 8,4 millones de hectáreas proyectadas, tras un progreso semanal de cinco puntos porcentuales. Los planteos tempranos están próximos a finalizar en gran parte de las zonas núcleo y en el Centro-Este de Entre Ríos.
En cambio, hacia el oeste y el sur las precipitaciones y las bajas temperaturas continúan demorando las labores y, en algunos sectores, desplazan lotes hacia fechas tardías. Mientras tanto, los cuadros ya implantados transitan mayormente entre emergencia y diferenciación de hojas.