El dato lo aportó ayer el Centro de Corredores de Rosario en el marco de la charla que su presidente Gino Moretto dio en Mercosoja, la cumbre sojera que organiza Acosoja y vino acompañado de un llamado a la cadena cerealista para que aumente el volumen comercializado por los mercados institucionalizados (Bolsas) ya que es el espacio más transparente para que la formación de precios sea equilibrada y no a pedir de los grupos más concentrados o con más poder de fuego.
El aumento de la producción sojera argentina no vino acompañado de una consolidación de los mercados institucionalizados. Todo lo contrario. “Esa pérdida de gravitación por el volumen que no llega provoca que de las Bolsas surjan precios poco representativos, que a su vez le ponen valor a muchas operaciones, desde arrendamientos a canje de insumos pasando por venta de maquinaria y sobre todo las a operaciones a fijar”, dijo Moretto.
Moretto cargó así contra el aumento de la venta directa productor-exportador a raíz de una “estructura de incentivos” que las impulsa. Así, según sus números, mientras que en 1998 las operaciones directas que se registraban en las Bolsas cereraleras eran del 31% hoy llegan al 78%. Y mientras que en el 98, el 68% de las operaciones que pasaban por el corredor participaban de la formación de precios, hoy bajó al 54%”.
“Es necesario un desarrollo coherente de los mercados institucionales porque sólo con mercados robustos se podrá formar precios”, dijo Moretto y para hacerlo llamó a la “construcción de consensos y autorregulación equilibrada”. Y si bien no abundó, trajo a flote su propuesta de la creación “de un gran mercado de granos unificado institucionalmente que logre concentrar toda la demanda y la oferta y que canalice todas las operaciones logrando así una puja equilibrada y transparente”.
En ese marco, el presidente del centro de corredores de Rosario llamó a la necesidad de qu también “haya reglas de juego claras que ofrezcan claros incentivos para canalizar por Bolsa las operaciones”.
“En defensa del mercado y el corretaje”
Durante la disertación el presidente del Centro de Corredores, Gino Moretto, se enfocó sobre el cultivo de la soja y señaló que el liderazgo en la producción y exportación mundial de la oleaginosa y sus subproductos pasó del Hemisferio Norte al Hemisferio Sur y que esto pone de manifiesto que es cada vez mayor la necesidad de contar con instituciones robustas que fortalezcan el proceso de formación de precios transparentes y representativos.
“Hace 20 años los Estados Unidos eran el principal oferente de soja y la suma de la producción del Mercosur no era preponderante. Actualmente, Sudamérica produce más soja que EE.UU. por lo que los precios de la región vuelven a ser de interés tanto para el país como para los mercados internacionales”, comentó.
Moretto señaló que el valor de la producción de soja en Argentina es de u$s26.400 M y que en este marco de fuerte crecimiento de la producción agrícola cobran creciente gravitación los precios que se negocian a través de los corredores de cereales en los recintos bursátiles ya que se constituyen en una señal y en un instrumento de reasignación de recursos no sólo para la cadena sino para la economía en su conjunto.
Por caso, advirtió que cada 1% de variación en el precio de la soja genera una reasignación de US$ 264 M entre actores de la cadena comercial, desde productores a exportadores. “Es riqueza que cambia de manos y que, por lo tanto, condiciona el desarrollo de una multiplicidad de sectores”.
En este sentido señaló que la compra de maquinaria agrícola, agroquímicos, fertilizantes y hasta el desarrollo del mercado inmobiliario en algunas regiones clave del país depende de esta asignación de recursos. “Los precios que se negocian en los mercados tienen una importancia económica y social fundamental. No son solamente una señal para la cadena sino que se constituyen un instrumento de distribución de riqueza y asignación de recursos. Mayor ingreso para el productor, por ejemplo, significa más compras de insumos, más inversiones en maquinaria y, por ende, más empleo”, subrayó.
En este sentido, realizó un repasó de algunas cifras que ponen de manifiesto la incidencia que tienen los u$s26.400 M de la soja en otros sectores de la economía. Por caso, mencionó al sector de la maquinaria agrícola que en 2010 tuvo una facturación de u$s 1380 M de los cuales al menos U4s520 M estuvieron asociados al cultivo de la soja, el sector de agroquímicos que facturó u$s1676 M de los que u$s550 M correspondieron a la soja, los fertilizantes que facturaron de u$s1500 M (3,25 millones de toneladas) con u$s455 aportados por la soja, y el mercado de las semillas donde se invirtieron u$s870 M de los cuales u$s570 estuvieron asociados a la oleaginosa.
El trabajo pone de manifiesto también que el crecimiento del agro en general y la soja en particular no sólo impactó en los niveles de ventas y producción sino que también constituye una importante fuente de generación de empleo. Por caso, señala que anualmente se transfieren recursos a los trabajadores por al menos u$s2.600 M, de los cuales u$s1.400 M corresponden a la soja.
Por último, el presidente del Centro de Corredores insistió con la importancia de contar con mercados concentradores en el sector agropecuario ya que no sólo es el precio surgido de una transacción en el mercado granario lo que está en juego, sino que es el desarrollo de una cadena y una compleja red de actividades conexas que dependen de los precios como instrumentos de asignación de recursos y, en última instancia, de distribución del ingreso.
Fuente: Punto Biz - Mariano Galíndez