"Los valores cayeron casi el 20% desde febrero, y en gran parte es responsabilidad de los productos brasileños. Por eso necesitamos un resguardo para la producción nacional", dijo el presidente de la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP), Juan Uccelli, que fue recibido por la ministra de Economía, Felisa Miceli. "Ella comprendió que lo que importa es la defensa justa del sector nacional", indicó el dirigente.
El pedido se inscribe en la disputa por los precios que mantienen la producción y la industria frigorífica. Esa pelea incluyó el mes pasado una presentación del Ministerio de Asuntos Agrarios de Buenos Aires (MAA) ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia. EL MAA quiso saber si los frigoríficos habían incurrido en prácticas desleales al importar grandes volúmenes de carne de cerdo brasileña con el supuesto propósito de bajar el precio en el mercado interno.
Ahora, los productores creen que hay varias razones para prohibir las compras externas. Entre ellas, un foco de aftosa que afecta al estado brasileño de Paraná y que motivó el cierre de las importaciones por parte de la Unión Europea (UE) y el establecimiento de barreras parciales para el acceso del producto brasileño al mercado ruso. Por eso, la AAPP pidió una medida similar o el establecimiento de salvaguardias o cupos de importación.
"La respuesta tiene que ser inmediata; de lo contrario, nuestros socios nos van a impulsar a tomar una medida de fuerza como las que aplican los brasileños, que cuando están disconformes bloquean la frontera", advirtió Uccelli.
En la Argentina hay unos 1100 productores porcinos. Según datos de la AAPP, desde 2003, la faena crece a una tasa promedio del 20% y en los primeros siete meses de este año ese crecimiento fue del 27 por ciento.
La industria, en desacuerdo
En cambio, para el gerente de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (Caicha), Martín Gydenfeld, "los productores ven fantasmas en la importación, que desciende año tras año desde 2001". Según el dirigente, en realidad lo que está ocurriendo es un reacomodamiento de los precios luego del alza provocada por el cierre de la importación de Brasil, entre octubre de 2005 y febrero de este año, motivado también por el foco de aftosa.
"Si se vuelve a cerrar la frontera, no van a alcanzar los cerdos para el jamón y la paleta; es que no hay quien entregue a la industria esos cortes porque no hay mucho para hacer con el resto del animal por su bajo consumo. Se debe dejar abierta la importación e ir sustituyendo las compras externas progresivamente. No hay que olvidar que en octubre del año pasado padecimos un desabastecimiento que nos obligó a traer jamón y tocino de otros mercados a un costo muy alto", manifestó Gydenfeld.
Más allá de las diferencias, productores e industriales coinciden en que es fundamental fomentar el consumo interno de cerdo, con grandes campañas de promoción que "desmitifiquen viejas y erradas creencias sobre las propiedades de esta carne."