El Ministerio de Economía, y sobre todo la Secretaría de Comercio Interior, y los frigoríficos intentaban consensuar anoche una propuesta de acuerdo para mantener controlados los precios de una decena de cortes bovinos, a cambio de beneficios impositivos para la inversión.
Sin embargo, las tratativas seguían chocando con dos escenarios. Por un lado, el rechazo de los productores primarios a seguir teniendo precios de referencia en la hacienda en pie. Pero la dificultad fundamental pasa por el constante aumento de los cortes vacunos en el mercado interno. Las alzas de 12% que la carne registró en la última semana, se sumaría otro 10% en el inicio del tercer mes del año.
Los carniceros se encontraron con nuevas subas de entre 20 y 30 centavos por kilo en los precios de la media res, y alertaron que "el escenario es imprevisible para la semana que viene, con precios incontrolables". Ayer, el kilo de carne llegaba a los minoristas a $ 8,30 promedio. Para el lunes o martes, los carniceros advierten que según les comunicaron sus proveedores, la misma calidad de producto llegará a $ 9.
"No queda otra que trasladarlo a los consumidores. Pero nosotros no podemos hacer nada, el Gobierno deberá ver qué hace", manifestó Alberto Williams, de la asociación de carniceros porteño. El empresario dijo que desconocer el acuerdo que buscan sellar el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y los industriales frigoríficos. Trascendió que por orden de Moreno, entre marzo y abril, habrá una reducción en las autorizaciones para enviar cortes al exterior. La intención oficial es frenar el alza de los precios del novillo pesado en pie, que en algunos remates ayer se pagaba por encima de los $ 5 por kilo, el máximo valor incluso desde el endurecimiento de la postura del Gobierno hacia el sector ganadero, hace dos años.
Ese valor es 28% superior al promedio que el novillo pesado tenía hace apenas 10 días en los principales remates del interior del país.
Ulises Forte, vicepresidente segundo de Federación Agraria (FAA), enfatizó que la escasez de esa categoría tiene que ver con tres factores fundamentales: la falta de incentivo a la cría que derivó en liquidación anticipada de ejemplares (terneros de 240 kilos); la decisión estacional de los ganaderos de aprovechar las últimas pasturas de verano para agregarle peso a sus animales y también la creciente demanda de los consumidores.
En enero, el consumo de carne vacuna volvió a ubicarse en torno a los 69 kilogramos, uno de los más altos del mundo.
"El precio relativo sigue siendo fundamental", puntualizaron varios dirigentes consultados. Y ejemplificaron con que el kilo de milanesas oscila hoy $ 18, en contraposición de una pizza grande, que promedia $ 22; el kilo de merluza que no baja de $ 23 a pocas semanas de la celebración de la Pascua.
Esa situación llevó a varios sectores de la cadena cárnica a insistir con que el Gobierno debería cortar por lo sano y sincerar los actuales valores de la carne y la hacienda, sin buscar en vano acuerdos "para la foto".
Desde el ruralismo confederado, en tanto, se advirtió que la actual política ganadera nacional lo único que está logrando es "comerse el futuro de la carne" porque lleva a una menor producción cárnica.
Fuente: Paula López - El Cronista Comercial