En la jornada Leche Santa Fe, el economista Carlos Seggiaro sustentó las previsiones del año entrante en una leve mejora del mercado internacional y del clima en el país, mientras que las políticas vigentes no tienen atisbos de modificación. Con la mayor demanda internacional, la leche seguirá siendo una de las materias primas más buscadas.
Como iniciador de las disertaciones de la Jornada Leche Santa Fe, el economista Carlos Seggiaro propuso un análisis global de mercados y condiciones, tanto pasadas como las previsibles a corto plazo, orientada a productores de materias primas como lo son los tamberos.
En un auditorio colmado, Seggiaro desplegó con palabras concretas y sencillas el repaso que fundamentalmente se situó poco antes del origen de la reciente crisis y llegó esencialmente al desempeño previsible para 2010. Todo esto se dio con la intención de “bajar algunos decibeles de la incertidumbre”, ya que “algunas cosas tienen algún nivel de previsibilidad”.
Este miércoles durante la Jornada Leche Santa Fe, organizada por TodoAgro en la Sociedad Rural de Rafaela, este especialista partió de lo internacional, es cierto que el desempeño de la economía mundial en estos meses es el peor de los últimos 60 años, con un proceso de recuperación encarrilado a 2010, “lento, suave y poco agradable”. Es por esto que quienes crean que el próximo año se van a convalidar los precios anteriores a la crisis, incurren en una equivocación porque el rebote creciente no va a ser tal, como el optimismo lo augura.
Existe entonces una relación directa entre el dólar y los precios de las materias primas, porque es en esta moneda en la que se cotizan los commodities, sin embargo la depreciación que sufre la moneda estadounidense, frente a otras más fuertes, hace que quienes tienen mayor poder de compra y demanda generen un ámbito más probable y efectivo para la suba de precios. “Esto es lo que ha ocurrido y seguramente va a seguir ocurriendo”, señaló este educador en temas económicos orientados al agro, con lo que planteó el primer indicio esperanzador al auditorio. Si se tienen en cuenta los vaivenes sufridos en los últimos meses por la tonelada de leche en polvo, que pasó de los cinco mil dólares, hasta menos de dos mil, ahora “los tres mil dólares para una tonelada de leche en polvo tiene que ser el rango para pensar los negocios de 2010”, a modo de promedio y de estabilización de un mercado que sufre las diferentes economías y políticas reintantes, tanto en el país como en el mundo, mientras la salida de la recesión comienza a aparecer.
Argentina padece esa retracción económica este año, con un impulso iniciado antes que finalice el año precedente, sin embargo hay una proyección de recuperación, tanto para 2010, como para 2011. Esto no se da por cambios en el Gobierno, ni en las políticas, sino en la mejora climática y del contexto internacional. No habrá una reactivación como la vivida entre 2003 y 2008, los mejores de los últimos cien años del país, que había sido fruto de los precios internacionales de las materias primas, no por políticas.
Ahora “se debilita la recaudación para el Gobierno y el gasto público sube un 30 por ciento”, con lo cual existe una probabilidad muy cierta de llegar al déficit, sin embargo y a diferencia de 2001, esta administración estatal tiene la posibilidad de “manotear” las cajas estatales, como ya se está haciendo, por ejemplo con la Anses. Este Gobierno negocia, a su gusto, pero de esta manera no deja de “poner plata”, entonces debe como ahora salir a buscar nuevamente financiamiento.
“En el mercado mundial no podemos esperar una demanda mucho más fuerte de la que tenemos ahora, hay un proceso de mejora lento”, a esto suma el economista el reciente anuncio Ejecutivo de la asignación universal por hijo que implica un desembolso de diez mil millones de pesos anuales que “se ponen en la calle”, con lo cual se generará “un impacto sobre algunos segmentos de consumo en la Argentina durante 2010; y la leche, naturalmente, va a ser parte de eso”, efectivizándose un proceso de recuperación parcial de la demanda.
Para finalizar se mostró que la realidad demuestra que existe una curva descendente en la cantidad de productores para el abastecimiento de las materias primas, con una menor participación en el precio final de los productos, ya que la demanda exige mayor procesamiento y la distribución de montos se hace más dispersa. El mensaje de Carlos Seggiaro es que “si el productor quiere mantener mayor rentabilidad, debe tener mayor escala”, entonces en el camino de la concentración, el proceso lógico será “la integración, la multiplicación de los procesos asociativos, verticales y horizontales”.
Todo Agro