Sector algodonero

Para Kipler, hace tres años que productores algodoneros no reciben los fondos que les corresponde por ley

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Kipler resaltó que no es la idea de realizar protestas, y recordó que “las últimas veces que vinieron los fondos tuvimos que movilizarnos a la ruta o llegar a casa de gobierno”.

El cultivo de algodón se realiza en el norte entrerriano, fundamentalmente en los departamentos de La Paz, Feliciano y Federal. “Hay aproximadamente 60 productores que trabajan el algodón, quienes formamos esta pequeña asociación que funciona desde hace siete años” señaló a Campo en Acción el representante de la Asociación de Pequeños Productores del Centro Norte de Entre Ríos, Sergio Kipler.

Hace cinco años se estableció por ley el Fondo Compensador Algodonero. “El Gobierno Nacional destina 600 millones de pesos al año para todas las provincias algodoneras, que se debe entregar a los productores a fin de fomentar el cultivo. Estamos como provincia algodonera, pero ya hace tres años que no recibimos estos fondos y sabemos que nos tocaría entre 300 y 500 mil pesos” explicó Kipler, quien lamentó: “No sabemos si el Ministerio de Producción provincial lo está o no solicitando, si no tiene bajada directamente de la Nación, no sabemos cuál es el inconveniente. El ministro dice que lo está gestionando, que esperemos, pero de eso hace tres años”.

El productor recordó que “hace tres años atrás eran 8.000 pesos por productor, no es mucha plata pero a los pequeños productores les alcanzaba para pagar la semilla” y remarcó que “las últimas veces que vinieron los fondos tuvimos que movilizarnos a la ruta o llegar a casa de gobierno, pero la verdad no es la idea. Queremos que el productor que tiene campo, produzca y que le llegue lo que le corresponda”.

Las hectáreas que se dedican a la producción de algodón en Entre Ríos “varía de acuerdo al año. Hace dos campañas atrás se llegó a hacer aproximadamente 1.100 hectáreas y un cálculo aproximado de 20 a 25 hectáreas por productor. Este año descendió un poco el área por el precio del algodón que decayó mucho, uno de los problemas más grandes es que no hay desmotadoras en la zona, por lo que la cosecha hay que llevarla a Chaco determinando un alto costo en flete. Hoy el tendón de Aquiles de la situación del algodón es que el precio no es tan malo, pero tenemos casi 1.000 $/tn de algodón de flete. Es una barbaridad” enfatizó. En este sentido, el productor explicó que el precio por tonelada es de 3.500 pesos por tonelada.

Y el nivel de productividad “eso es muy relativo, tenemos lotes de algodón que están dando entre 1.500 a los 4.000 kilos. Uno de los problemas graves que tiene el algodón es la siembra, si este sale bien es un cultivo muy fácil de manejarlo. El problema es que este año tuvimos escasas lluvias al principio y después grandes lluvias durante la época de siembra que afectó bastante al cultivo, porque la cantidad de agua a la hora de la siembra no deja que emerja la planta y complica. Una vez que la planta nace resiste cualquier cosa”.

Desmotadora

Para contrarrestar esto, Kipler explicó que el gobierno provincial solicitó hace año y medio la realización de un estudio en Entre Ríos para dar impulso a un proyecto para adquirir una máquina desmotadora, que separa el algodón de la semilla. Esto equivaldría a una reducción de los costos, porque actualmente el algodón entrerriano se lleva a Chaco o Santa Fe para hacer esa separación.

Kipler comentó que “el estudio estimó que con una desmotadora funcionando (inversión aproximada de 12 millones de pesos), quedaría a favor de los productores por año 3,5 millones de pesos en la zona aproximadamente, “siempre y cuando sea poca cantidad de hectáreas”.

Según el productor, “el problema más grande es que solo hay tres o cuatro compradores de algodón en bruto en todo el país, pero cuando vos lo procesas y se tiene la fibra tenes 100 compradores. En tanto, la ganancia que tiene la desmotadora por tonelada es extremadamente grande, por lo que al haber tan pocas desmotadoras en el país (muchas se han fundido y otras tantas las compraron y las llevaron a Brasil) son pocos los dueños del negocio. Entonces, no hay competitividad”.

De la redacción de Campo en Acción

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