Entre Ríos

Otra vez hay escasez de gasoil

Actualidad
Las estaciones de servicio de la provincia volvieron a poner en sus surtidores el cartel de "No hay gasoil", y la situación se viene repitiendo cada vez con más frecuencia. Durante el conflicto del campo la situación fue grave.

Durante el conflicto del campo la situación se agudizó al punto tal que se vio severamente restringido el servicio de colectivos en Paraná, y se recortó la recolección de residuos.

Pero sin protesta del agro de por medio, el problema se mantiene. Según dijo el presidente de la Federación Entrerriana de Transporte de Cargas (Fetac), Roque Guy, el gasoil actualmente "se vende a cuentagotas y con precios exorbitantes". Por esa razón, añadió, un viaje que demanda normalmente 10 horas, se convierte "en una odisea" de 24 ó 30 horas.

Sostuvo que "desde el interior estamos cansados y no sabemos de qué forma plantearlo para que escuchen los funcionarios de turno y entiendan que el desabastecimiento se agudiza día a día".

Hoy el combustible "se vende de a 50 pesos, de a 50 litros, depende lo que tenga la estación. Es nada más para que podamos circular y nos vayamos a enojar a 50 kilómetros de ahí, porque con esos pocos litros no vamos muy lejos".

A la vez, se quejó de los precios que se deben pagar en las denominadas "estaciones blancas", que no pertenecen a ninguna petrolera, "son exorbitantes, de alrededor de 3 pesos y en otros casos más".

El precio del gasoil oscila entre los 2,70 y los 3,20 pesos, "y cuanto más abajo el precio mayor es la restricción", aclaró.

La falta de gas oil hace sucumbir al sistema de transporte en la Argentina: el 65,85 % de los vehículos funcionan con ese combustible; en segundo lugar está la nafta súper, con el 19,56 % del mercado; luego el gas natural comprimido (GNC), con el 13,05 %, y finalmente, la nafta común, con el 1,53 % de participación en el reparto.

Los especialistas, como el ingeniero Luis Fredes, técnico de la petrolera Esso, quien disertó en la Universidad Nacional del Litoral sobre la crisis energética, opinan que la escasez es producto de la obsolescencia del sistema de producción: la demanda crece más rápido que la oferta por lo que la energía no alcanza.

"Las refinerías están en su máximo nivel sostenible de utilización. Cada vez que una refinería baja la producción por algún problema técnico, el país entra en crisis. Las políticas de los últimos tiempos no han alentado las inversiones de manera que en el corto plazo no estamos viendo que la producción local logre alcanzar esa demanda", dice Fredes.

"El problema es que hemos distorsionado el mercado hacia el diesel desde los años ’70, cuando las refinerías fueron diseñadas para hacer más nafta que diesel", subraya.

Una lectura similar hace el Instituto Argentino de la Energía de General Mosconi: la crisis de desabastecimiento seguirá porque "no se han tomado medidas para evitarla, y se está operando con el mismo parque de destilerías de hace cinco años. Esto tiene una determinada capacidad productiva y, como la demanda de gasoil también es mayor, aparecen las crisis".

A nivel de mercado, la situación repercute negativamente: según cifras oficiales, durante el último año desaparecieron 700 puntos de venta. Aunque si la historia se remonta a la etapa post convertibilidad, el número de estaciones de servicio que desaparecieron llega a 3.000 en todo el país. La razón principal es la falta de rentabilidad del negocio.

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