Sequía

Otorgarán subsidios a productores riojanos

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Ayer, el gobierno de La Rioja corrigió su información - se habló de 65 mil animales muertos-, al señalar que gran parte de esa cifra era en realidad hacienda vendida a otras provincias para que no pereciera por falta de pasto.

Poder "cosechar"el agua y almacenarla es hoy el ruego de centenares de medianos y pequeños productores agropecuarios de la provincia afectados por la sequía que se extiende en vastas regiones del país. Miles de vacunos debieron ser malvendidos antes de que murieran.

También se habló de la muerte de 65.000 cabezas de ganado. Pero ayer, el gobierno corrigió su información, al señalar que gran parte de esa cifra era en realidad hacienda vendida a otras provincias para que no pereciera por falta de pasto. El director de Producción Animal provincial, Juan Carbel, señaló que de aquella cifra casi un 50%, murió mientras que el resto fue vendido o trasladado. Los registros de animales vacunados marcan que en 2005 hubo 250.000 cabezas, mientras que este año se vacunaron 180.000.

En el contexto de esta emergencia, el secretario de Tierras para el Hábitat Social de la Nación, Luis D Elía, prometió la asistencia financiera de su área por $ 3 millones para obras hídricas puntuales, mientras que el gobernador Angel Maza resolvió asignar 5 millones para la compra de maíz, alfalfa y sales para alimentar al ganado en la emergencia y comprar camiones tanque para acarreo de agua.

Paralelamente, la provincia gestiona ante la Nación $ 20 millones para realizar obras estructurales que permitan mejorar la distribución del agua en zonas rurales. Este fin de semana, el Ejecutivo local difundió un informe sobre la crítica situación que padecen, especialmente, productores de la región de los llanos, con 4.800.000 hectáreas, donde se asienta el 95% de las existencias de ganado.

Siembra demorada

Además, ayer se conoció que la sequía está demorando la siembra de girasol y maíz, y se esperan menores rendimientos del trigo, cuya cosecha ya empezó en algunos puntos del Norte. A estas alturas del año, en 2005 se había sembrado un 5,7% más de girasol y un 4% más de maíz, según el informe semanal de la Bolsa de Cereales.

Según el informe de estimaciones agrícolas de la Secretaría de Agricultura, "las labores de siembra de girasol se encuentran prácticamente paralizadas debido a la falta de precipitaciones adecuadas". Hasta ahora se llevan implantadas 394.000 hectáreas, el 16% de la estimación nacional para la campaña 2006/07. La mayor parte de la siembra se realizó en Chaco, Santiago del Estero y el norte de Santa Fe, las zonas más afectadas por la falta de lluvias.

Respecto del maíz, hasta ahora sólo se sembró el 8% de las 2,47 millones de hectáreas previstas para esta campaña. "En la zona núcleo maicera -Córdoba, centro-sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires- las siembras se ralentizan ya peligrosamente, achicándose el margen de la ventana de siembra óptima exhibiendo un marco de duda creciente respecto de la concreción de las coberturas inicialmente propuestas", sostiene el informe de la Bolsa de Cereales. Las superficies que no se siembren con girasol y maíz terminarán destinándose a la implantación de soja.

Las lluvias de la semana pasada le dieron un mínimo respiro al trigo en el centro-sur de Buenos Aires, pero nada cambió en el Norte, donde algunos productores decidieron destinar lo sembrado para alimentar a los animales. Todavía es pronto para estimar la pérdida global que sufrirá esta cosecha fina, pero algunos especialistas -basándose en datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA)- ya prevén una retracción de 300.000 toneladas.

En la provincia de Santa Fe, la sequía se profundizó en los últimos días. "Lo que está más seriamente afectado es la producción ganadera. Es época de parición y hay elevada mortandad de terneros recién nacidos y vacas que no se recuperan", sostuvo el director de Análisis de la Producción Agropecuaria, del Ministerio de la Producción provincial, Modesto Malvasio.

"Estamos evaluando porcentajes de daños, pero es a futuro; un chaparrón de cuarenta milímetros en las áreas sembradas de trigo puede cambiar el panorama; pero queremos ser cautelosos", añadió el funcionario.

Fuente: La Nación

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