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Oposición al reingreso de cortes argentinos en EE.UU.

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Ocho senadores demócratas y republicanos objetaron la semana pasada el proyecto que estudia la administración Bush para levantar parcialmente la veda de importación de carne fresca desde la Argentina.

Bajo la presión de sus distritos de origen y poderosos grupos de lobby, ocho senadores demócratas y republicanos objetaron la semana pasada el proyecto que estudia la administración Bush para levantar parcialmente la veda de importación de carne fresca desde la Argentina, afirmando que el país no resulta confiable en sus compromisos sanitarios ni financieros.

El impulsor de la carta fue el senador demócrata Jon Tester, del estado ganadero de Montana, en el noroeste del país, quien planteó en su misiva que el eventual levantamiento de las restricciones a las exportaciones de carne vacuna y ovina generaría un "riesgo inaceptable", según la copia que obtuvo LA NACION.

La carta con sus "fuertes objeciones" fue enviada al secretario de Agricultura de EE.UU., Ed Schafer, acompañada con la firma de los también senadores demócratas por Dakota del Norte, Byron Dorgan y Kent Conrad; Dakota del Sur, Tim Johnson, y Missouri, Clair McCaskill, y de sus pares republicanos por Wyoming, Mike Enzi y John Barrasso, y Nuevo México, Pete Domenici.

En los últimos años, Estados Unidos sólo importa carne cocida desde la Argentina, pero el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) evalúa declarar a la Patagonia zona libre de aftosa, lo que levantaría la veda para la carne ovina fresca. Eso es lo que buscan evitar los senadores, ante el reclamo de los productores.

"Estados Unidos impuso restricciones sobre productos cárnicos argentinos después de una historia de brotes de esa enfermedad, altamente contagiosa", plantearon los legisladores en un comunicado que difundieron con su carta. "Ahora, el USDA quiere relajar las restricciones para permitir la importación de carne de ciertas regiones de la Argentina. Los senadores se oponen a esa propuesta y reclamaron al USDA que analice el riesgo económico de un brote de aftosa en Estados Unidos antes de tomar cualquier decisión final", expusieron.

Infundados argumentos

Los ocho senadores trazaron una serie de argumentos para defender su reclamo. Afirmaron, de manera errónea, que la aftosa "continúa detectándose" en el país. También, que tienen "serias dudas" sobre los controles vigentes y que si se declarara libre de aftosa a una región argentina el USDA "será incapaz de asegurarse de que la enfermedad no entre en esas zonas". En ese contexto, un brote en Estados Unidos podría causar pérdidas por entre 40.000 y 47.000 millones de dólares, según el propio USDA, durante los siguientes 15 años.

Sin embargo, tanto en su comunicado como en la carta enviada a Schafer, los senadores omitieron aludir a los reclamos del Grupo Estadounidense de Tareas sobre la Argentina (ATFA, por sus siglas en inglés), que representa a fondos institucionales con bonos de la deuda argentina en default.

En 2007, ATFA unió fuerzas con entidades agropecuarias y gremios docentes para redoblar la presión sobre el Congreso. Así, el mes pasado los directivos del grupo organizaron una conferencia de prensa conjunta con vaqueros en el Club Nacional de Prensa. La semana próxima ofrecerán otra en el Capitolio, con maestros y profesores.

El vínculo entre la movida liderada por los senadores y este grupo quedó en evidencia durante una entrevista radial que concedió Tester tras enviar la carta. Además de encuadrar su iniciativa "en defensa de los trabajadores de la agricultura norteamericana", enfatizó "la importancia de que la Argentina repague su deuda".

Tras varios años de intentos infructuosos en soledad, ATFA modificó su estrategia a partir del triunfo de los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre de 2006. Con el Congreso bajo el control de la oposición -de políticas más proteccionistas-, los esfuerzos de sus directivos comenzaron a florecer.

Para Tester y los otros siete senadores, si tras un brote de aftosa en el norte argentino, en febrero de 2006, "más de 30 países cerraron sus fronteras" a las exportaciones de carne de ese origen, el impacto de la aftosa en Estados Unidos "podría ser similar". "El USDA estaría generando riesgos innecesarios si implementa esta propuesta (de regionalización) y pondría en peligro a la industria ganadera de Estados Unidos y sus economías rurales."

Fuente: Hugo Alconada Mon - La Nación

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