De acuerdo con el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), uno de estos focos fue detectado en el corregimiento San Faustino, en Cúcuta, Norte de Santander, donde un puesto de control de la entidad encontró animales con enfermedades vesiculares y que eran transportados en un camión.
Los mismos se suman a los descubiertos hace menos de un mes en los departamentos de Cundinamarca y Arauca.
El titular del área adjudicó esta situación a la falta de controles sanitarios en Venezuela, indicó la agencia Télam.
En septiembre del año pasado, Luis Humberto Martínez, gerente del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), expresó su preocupación porque Venezuela no es un país libre de enfermedades que afectan al sector agropecuario. En el marco del proceso de vacunación del ganado colombiano, el país vecino se veía como un peligro de contaminación. Si estábamos advertidos, ¿por qué entonces ahora estamos presenciando un preocupante brote de fiebre aftosa?, afirmó el funcionario.
Según el comandante de la policía Fiscal y Aduanera, Coronel William Valero, “San Faustino es un corredor de contrabando y tanto mercancías como animales son ingresados por trochas o en embarcaciones pequeñas a través del río”. El oficial dijo, además, que “las fincas de esta zona comparten tierra de Venezuela y de Colombia simultáneamente, lo cual facilita el tránsito de animales”.
El segundo caso fue localizado en Tibacuy, en el departamento de Cundinamarca, y sería consecuencia del ya detectado en Yacopí. En Tibacuy, de 18 animales contados en el foco, 16 están enfermos. En su totalidad, al igual que en el caso de San Faustino, serán sacrificados.