Naufraga el acuerdo comercial con Rusia

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Se esperaba un fuerte aumento en sus ventas de carne y frutas hacia ese país. El acuerdo bilateral que iban a firmar Rusia y la Argentina quedó en veremos debido a que el país euroasiático se niega —tal como le exige el Gobierno nacional— a presentarlo ante la Organización Mundial de Comercio (OMC). Esta situación, admitida por altos funcionarios de Cancillería y la Secretaría de Agricultura, impedirá que puedan ampliarse las ventas de carnes y frutas a ese destino, actualmente el mayor comprador de la Argentina en ambos rubros. Los dos países vienen negociando un acuerdo bilateral desde hace varios años. En las tratativas, Rusia pidió el aval argentino para ingresar a la OMC, a cambio de concederle una serie de ventajas comerciales. En octubre pasado, el acuerdo había quedado prácticamente sellado e incluía rebajas en casi 700 aranceles de importación, además de facilidades sanitarias para vender carne fresca directamente al consumidor ruso (hoy solamente se permite vender carne para industria). Se esperaba firmarlo en diciembre. Pero algo falló. "El acuerdo estaba listo, pero no se firma porque Rusia no acepta declararlo ante la OMC. Nosotros pedimos eso porque es la rutina. ¿Por qué ellos no lo quieren hacer? Hay que preguntarle a ellos", dijeron con tono de desencanto en Cancillería, aunque optaban por analizar la controversia solo como una "postergación". Un funcionario de Agricultura, en tanto, explicó por qué la Argentina no puede ceder en ese punto. "Es como llevar el contrato ante una escribanía. Si no lo declaramos ante la OMC y los rusos incumplen, ¿a quién le reclamamos?", se preguntó. Así, al menos dos sectores deberán esperar para consolidar su presencia en el demandante mercado ruso. Entre enero y octubre de este año, los frutícolas colocaron allí mercadería por 133 millones de dólares, casi 20% de sus exportaciones. Todavía más significativa resulta actualmente Rusia para los frigoríficos, ya que en el mismo lapso adquirió el 38% de los embarques de carnes frescas. Fueron 162.000 toneladas, por U$S 288 millones. El mejor indicio de que las tratativas con Rusia estaban prácticamente concluidas es que hasta el último viernes una delegación de ese país recorrió varias plantas de faena, que iban a ser habilitadas para poder vender sus bifes directamente al consumidor de Moscú, una de las mejoras que contenía el —por ahora— frustrado acuerdo. Hasta el momento, los casi 90 frigoríficos que ya venden carne a Rusia deben hacerlo obligadamente a un intermediario. Rusia tiene otros requisitos llamativos para quienes pretendan venderle carne. Por caso, los frigoríficos de Argentina, Brasil y Uruguay deben pagarle 20 dólares por tonelada a una certificadora llamada "Capitol City", inscripta en el Uruguay pero que opera desde la Argentina para toda la región. Esta firma extiende facturas formales, además, a cada planta que pide su habilitación. Pero además los rusos se niegan a ceder a la Argentina el denominado "prelisting", que es la potestad del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de determinar y certificar qué plantas están habilitadas para vender a determinado destino, en función de un estándar sanitario acordado por ambas partes. Esta modalidad es la que se utiliza con otros grandes clientes de los bifes argentinos, como la Unión Europea y Estados Unidos. Fuentes del SENASA admitieron que en el caso de Rusia fue imposible lograr esas condiciones para los frigoríficos que iban a operar directamente con el consumidor. "El servicio veterinario ruso estableció un cupo de ocho frigoríficos, pero luego el SENASA logró ampliar ese número a 15 establecimientos", indicaron. Alertas por el fuerte malestar que provocó esta situación entre las empresas que iban a quedar fuera de ese listado, los voceros aclararon que luego de las primeras exportaciones a Rusia "el cupo se ampliará a todos los frigoríficos de ciclo completo que reúnan las condiciones". Ante la negativa de los rusos a declarar el acuerdo ante la OMC, ahora todos deberán esperar.

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