Unas 65.000 cabezas de ganado murieron esta temporada como consecuencia de la prolongada sequía que afecta a la provincia de La Rioja, que también golpea a la producción agrícola, informó ayer el gobierno provincial. La situación será analizada hoy en una reunión entre autoridades riojanas y el secretario de Tierras para el Hábitat Social de la Nación, Luis D Elía.
El gobierno provincial gestiona un crédito de 20 millones de pesos para más obras hídricas que ayuden a paliar la situación, se informó oficialmente. El fenómeno afecta especialmente a la región de los llanos, de 4,8 millones de hectáreas, asiento del 95% de la ganadería provincial y donde entre 50 y 70 de las familias que viven de la actividad pecuaria son pobres, según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la Secretaría de Agricultura local.
El informe advierte que están secas las 3018 presas de almacenamiento de agua de lluvia, única fuente de abrevamiento del ganado en los llanos. Esas instalaciones están además colmadas de residuos de arrastre, con vegetación en sus patios, y pierden día a día la capacidad de retención de agua.
La Rioja tiene 185.000 cabezas de ganado bovino y unos 3750 productores. El 95 por ciento posee rodeos de 1 a 200 animales; el 4 por ciento tienen de 201 a 500, y el 1 por ciento restante tiene más de mil, según el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
El informe revela que hay 295.000 cabras, según datos del Ente Caprino-Mesa Caprina Provincial, distribuidos entre 2600 productores, de los cuales un 70 por ciento tiene majadas de menos de 50 animales.
Este ganado pastorea en campos comuneros, que abarcan 62 por ciento de la superficie dedicada a la ganadería, "con lo cual agravan aún más el problema ambiental-forrajero, por falta de manejo integral", señala el informe. "Desde décadas, la provincia se ve afectada por la falta de precipitaciones. Los registros nos indican que están por debajo del promedio y que las actividades económicas regionales presentan pérdidas incalculables. Ejemplo para destacar es la pérdida de más de 65.000 cabezas de ganado bovino", agrega.
Concluye que "casi 7000 productores minifundistas afrontan un complejo problema económico y social", porque "este año lloverá sólo un tercio de lo normal para la zona".
En el sudoeste bonaerense, en tanto, la falta de agua que afectó fuertemente a la ganadería ya causó pérdidas en la cosecha de trigo y demoró la siembra de granos gruesos. A pesar de que se registraron precipitaciones de entre 10 y 30 milímetros, se necesitaban al menos unos 50 mm. En el centro y norte de la provincia no llovió una gota, y se calcula que el trigo perdió un 60% del rinde, mientras que en el norte de Santa Fe y el oeste de Chaco tampoco hubo lluvias, aunque la sequía todavía no compromete la producción de girasol.
Fuente: La Nación