Con su fogoso y particular estilo, Moreno realizó una especie de gira por el interior para intentar convencer a los tamberos para que aceptaran su propuesta de fijar tres precios para el litro de leche fluida.
Antes de esta iniciativa, que no formó parte del acuerdo firmado entre los productores, industriales y el Gobierno, intentó bajar en 10 centavos el precio de la leche, pero tampoco tuvo éxito y encima avivó aún más el conflicto.
La semana pasada, en simultáneo con las negociaciones encabezadas por el secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, que pusieron fin al conflicto; Moreno desplegó su poder de persuasión y recorrió las cuencas del centro del país para imponer su precio de referencia.
No sólo recibió quejas de los productores y algún que otro encontronazo con algunos de ellos, sino que su idea ni siquiera fue tenida en cuenta en el acuerdo sellado entre las tres partes.
"En realidad no sabemos por qué salió a negociar Moreno si el ámbito de discusión es la Secretaría de Agricultura", afirmó uno de los dirigentes de los productores que participó de las negociaciones.
El convenio, que durará seis meses, como se sabe, deja establecido que el ámbito de negociaciones y donde funcionará la comisión tripartita creada será la Secretaría de Agricultura y con eso se pone fin a la intervención de Moreno en el conflicto, del que esta vez no salió airoso.