Las miradas de los presentes en el Salón Blanco, donde se anunciaba la restatización de Aerolíneas Argentinas, estaban puestas sobre el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. No es que el cuestionado funcionario K iba a presentar la movida oficial, sino que sonó con insistencia la posible renuncia al gobierno de Cristina Kirchner.
Desde el amplio arco de dirigentes de la oposición pidieron la dimisión de Moreno a viva voz, pero en el seno del Gobierno era un rumor que sonó con fuerza. Por eso fue el propio Moreno quien se encargó de alejar los fantasmas. Primero lo hizo con gestos grandilocuentes al ingresar al salón de la Casa Rosada, sabiendo que todas las cámaras se posaban sobre él, y se sentó en la primera fila del sector de los invitados.
Pero para que todo quede aclarado, al finalizar el acto se cruzó fuera del palacio gubernamental con un grupo de periodistas ante quienes negó su renuncia. "Ustedes saben que un buen peronista no abandona el puesto de batalla", respondió Moreno, elevando el tono de voz y mostrándose irritado por las versiones.
El corrillo no finalizó con Moreno, sino que incluyó, una vez más, al jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Y la versión se potenció al advertir que el funcionario estaba ausente en el acto presidencial. Enseguida sus colaboradores se encargaron de avisar que Fernández esta en su casa, debido a que lo afectaba una fuerte gripe. Pero la versión sobre el futuro del jefe de los ministros no es nuevo y no deja de estar sobre el tapete. Es que responde a la recrudecida, y ahora más que nunca, interna en el seno del Gobierno entre los pingüinos puros y los de adopción. Lo cierto es que anoche se dejó en claro en la Casa de Gobierno que hasta que Néstor y Cristina Kirchner lo decidan no se harán cambios en el Gabinete. De hecho, la Presidenta tiene a disposición la renuncia de los ministros, pero el matrimonio presidencial "es reticente a los cambios", y por el momento "no hay nada decidido", resaltó un funcionario nacional. La fuente insistió en que el revés que les propinó el voto del vicepresidente Julio Cobos, sentenciando la derrota en el conflicto con el agro -la más severa en el plano político de la era K- dejó a la cúpula del poder en estado de shock, con lo que no se tomarán decisiones apresuradas y pasarán algunos días de reflexión en la Quinta presidencial de Olivos.
En lo inmediato, en el Gobierno empezaron, poco a poco, con los anuncios de las medidas que estaban en carpeta y archivadas por la pelea con el campo. De esta manera, según las fuentes gubernamentales, la Presidenta quiere ordenar la gestión y retomar la iniciativa política. Aunque no son pocos los que creen que no bastará si se ven las divisiones que quedaron entre los aliados extrapartidarios y en el seno del PJ, que conduce Néstor Kirchner. Como aclaró la fuente oficial, los Kirchner no son afectos a los reemplazos en el elenco gubernamental, aunque esta posibilidad está en la mesa de análisis para el caso de que ello sirva para potenciar la figura de la Presidenta, como corolario de las medidas económicas.
En este escenario, los pasillos de la Casa Rosada se transformaron en una caja de resonancia de las versiones políticas sobre los próximos pasos del Gobierno. A tal punto que eclipsó el anuncio de la reestatización de la aerolínea de bandera, que era uno de los anuncios para encaminar la gestión.
Según al sector que responda la fuente que se consulta, ayer daban por hecho que en 15 días o más pueden darse los reemplazos, incluso ministeriales, hasta que el matrimonio habría ofrecido a varios candidatos lugares expectantes del gabinete, y que fueron rechazados.
Fuente: El Cronista Comercial