Sacando la fruta de pepita y buena parte de la uva que no presentó el estado fenológico como para ser alcanzadas por la "histórica" helada de la semana pasada, el daño total alcanza unas 30 mil hectáreas cultivadas de las zonas sur y Valle de Uco, de acuerdo con cálculos de ProMendoza. Alejandro Fadel, gerente del organismo que depende del Ministerio de Agroindustria, precisó que de un total de 300 mil hectáreas cultivadas que posee la provincia, cerca de 30 mil hectáreas han sido arrasadas por la reciente helada y que el daño de frutales se ubica en más de un 50 por ciento en durazno y superior al 80 por ciento en ciruela.
Al ser consultado por el daño económico que, en promedio, significa este panorama para los pequeños y medianos productores, el bodeguero y productor detalló que si por hectárea se calcula una facturación promedio de 30 mil pesos no es difícil predecir el ahogamiento financiero que deberán enfrentar los agricultores. Con ese dinero el productor paga el raleo, jornales, compra agroquímicos, tractores, entre otras cosas, amplió el gerente de ProMendoza dejando entrever la cantidad de dinero que dejará de circular como consecuencia inmediata del extraordinario fenómeno meteorológico. Por supuesto, a este número debe agregársele la paralización comercial e industrial consecuente.
Con la emergencia agropecuaria no alcanza
Teniendo en cuenta que la cosecha se perdió, el panorama, de acuerdo con lo que también describieron los productores de General Alvear, no es para nada alentador. De allí que, al indagar sobre las soluciones inmediatas y de largo plazo, Fadel detalló que la necesaria declaración de emergencia agropecuaria no sólo a nivel provincial sino también nacional- son paliativos que no solucionan los problemas financiero y social de fondo.
"Creo que una de las soluciones puede pasar por la herramienta que tiene el Gobierno provincial que es el Fondo para la Transformación y el Crecimiento; tengo entendido que se están evaluando algunas líneas para recomponer el capital de trabajo con vencimientos recién para la cosecha del próximo año y otro pago con vencimiento en 2015. Obviamente, esto resuelve a medias, el problema del productor; lo más grave es el problema social porque la actividad agropecuaria requiere de mucha mano de obra. Si no está la producción, la mano de obra no se genera", añadió.Mientras que para el caso de heladas extraordinarias, como la que acaba de registrarse, además de la declaración de emergencia y de gestionar créditos o subsidios para combustibles y leña que permitan hacer una defensa activa contra el fenómeno; debería contarse con "un buen seguro agrícola", subrayó.
Fadel explicó que para el tema del granizo el Fondo para la Transformación y el Crecimiento prevé una línea de malla antigranizo y dejó entrever que para el caso de las heladas haría falta un plan de contingencia. "La solución pasa, para el granizo, en la malla antigranizo y, para las heladas, establecer algún sistema de ayuda para que el productor pueda defender con fuego, coque o algún derivado del petróleo que se más económico; el productor debería tener algún subsidio directo o crédito para poder pagar impuestos provinciales o cargas sociales lo que le permitiría compensar los costos", sintetizó.