Jornada a campo

Maíz, un cultivo clave en la sustentabilidad del suelo

Actualidad
En La Picada, a 25 kilómetros de la capital provincial, la Regional Paraná de Aapresid reunió a productores y técnicos donde cotejaron los comportamientos de siembras tempranas y tardías de maíz según genéticas, manejo y nutrición.

“Es el día de campo de la regional local la que llamamos UPA, un productor en acción. Es el momento culmine de todo un año de trabajo entre amigos y productores que se ponen una meta y que quieren contarle al resto de la sociedad cómo estamos avanzando” señaló a Campo en Acción el presidente de la Regional local, Ing. Agr. Pablo Guelperin.

“Aapresid tiene dentro de sus programas uno que se denomina chacras, el cual se trata de la generación de experimentación. Este campo, en particular, no se trata de una experimental porque todavía no se adapta al formato completo que propone la asociación, es un paso intermedio a lo que queremos llegar. Nosotros mismos pusimos a prueba nuestras capacidades organizativas, pero todavía nos falta recorrer un camino, tenemos que recolectar los datos de estos ensayos, llegar a los resultados y a sus respectivas conclusiones” comentó Guelperin sobre el lote donde se realizó la jornada, ubicado sobre Ruta Provincial Nº127.

“El suelo pide maíz” fue el lema que eligió la Regional Paraná de Aapresid para denominar la jornada a campo de maíz realizada en La Picada, depto. Paraná. La frase busca sintetizar la visión que tiene la asociación respecto al sistema sustentable, buscando hacer entender que el suelo es un organismo vivo que habla, pide y necesita, explicó el titular de la regional local. “Usamos el suelo para producir alimentos, fibras, energía; el suelo nos lo da con toda la generosidad, pero a cambio nos pide que hagamos una retribución para poder seguir productivo por generaciones y generaciones, lo que se denomina sustentabilidad. Podemos usarlo, pero sin dañarlo, e incluso podemos mejorarlo. El maíz es una pieza clave, es imposible lograr la sustentabilidad sin incorporar cultivos voluminosos, como las gramíneas: el trigo en el invierno, el sorgo y el maíz en el verano”.

La Siembra Directa hoy es un sistema que esta totalmente impuesto en Argentina, “los productores agropecuarios son líderes en ella, pero no solo es sembrar más que arar, sino que es todo un manejo del suelo, con rotación y fertilización que cambió la historia de la agricultura de nuestro país y en especial de Entre Ríos” señaló el Ing. Agr. Pedro Barbagelata, profesional de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA

En este sentido, el especialista comentó que “hacia 1997 se realizó un relevamiento para conocer cuanto se sembraba mediante el sistema de siembra directa, inquietud de la asociación. En porcentaje, Entre Ríos llegó a ser la provincia con mayor superficie, ya que no solo se visualizó el sistema del productor agrícola sino que además el tambero cuando sembraba las avenas”.

Hoy la sustentabilidad sigue siendo uno de los objetivos claves de este sistema de labranza, según resalta Barbagelata, ya que “si no hay rotación e incorporación de rastrojos, habrá un déficit no solo de la productividad de los cultivos, sino que también en la buena cantidad de rastrojos”.

La importancia de la incorporación del maíz

“Las secuencias agrícolas no solo de la provincia de Entre Ríos sino que de todo el país, están prácticamente dominadas por el cultivo de soja. En los últimos años, entre el 60 y 70 por ciento de la superficie agrícola esta destinada al cultivo de soja, lo que indica que hay una tendencia al monocultivo en muchos lotes” explicó el Ing. Agr. Octavio Caviglia, especialista en manejo de cultivos de la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA.

Esta situación va deteriorando los suelos, ya que la soja aporta poco volumen de residuos de cosecha y una calidad que se degrada rápidamente, por lo que la materia orgánica del suelo se va perdiendo lentamente. Según señala el especialista, “es necesario incorporar a la rotación gramíneas, como el maíz, trigo o sorgo. El maíz cobra una particular importancia, ya que es un cultivo que al incluirlo en la rotación y manejado adecuadamente puede dar una buena rentabilidad, pero una de las limitantes que tiene es la fecha de siembra. En nuestra provincia lo normal es sembrarlo en el mes de septiembre pero suele tener cierta variabilidad en los rendimientos, ya que es un cultivo muy sensible al estrés hídrico por lo que los rindes no son muy estables. La alternativa de las siembras tardías aparece como una propuesta que permite mejorar esa estabilidad y asegurar rindes más estables a lo largo del tiempo”.

El maíz tardío es una alternativa que viene ganando adeptos, son cada vez más los productores que se vuelcan a diversificar su siembra de maíz. Caviglia aclaró que al hablar de siembras tardías “hablamos de siembras que se realizan en el mes de diciembre, principalmente en la última quincena, y que no viene sobre un cultivo invernal. A diferencia, se encuentra el maíz que es implantado en el mes de septiembre sobre un cultivo invernal, a lo que llamamos maíz de segunda. Entonces las prácticas de manejo que se realizan en cada caso son diferentes”.

Dentro de las ventajas del maíz tardío, resaltó que permite obtener “rendimientos más estables, porque durante su periodo crítico, alrededor de la floración, hay un balance hídrico más positivo que al momento de la siembra en el mes de septiembre; esto no se da porque llueva mucho más durante esta época, sino que hay menos demanda ambiental, es decir la atmósfera demanda menos agua y hace que el maíz tenga un mejor balance. Por otro lado, al permanecer en barbecho antes de su siembra permite mineralizar más nitrógeno y los requerimientos de fertilizantes nitrogenados son menores, lo que mejora el balance económico de este maíz, ya que la fertilización es un costo importante en este cultivo”.

A su vez, Caviglia enumeró una serie de desventajas que posee el maíz tardío, las que son más que las ventajas, pero “afortunadamente existen prácticas de manejo que permiten revertirlo”. Entre ellas existe la mayor probabilidad de ocurrencia de enfermedades (de hojas y espiga); mayores problemas de plagas, básicamente la Isoca Cogollera; al demorar más tiempo en secarse el cultivo es necesario, si uno quiere cosecharlo con la humedad de recibo, esperar un tiempo, dejándolo expuesto a numerosas adversidades en el campo (caída de la planta, vuelco, quiebre, mayor mayor incidencia de hongos de la espiga, entre otros). Al estar retrasado el momento de cosecha, el especialista destacó la importancia de la elección de materiales que tengan un buen comportamiento frente a esa situación.

De la redacción de Campo en Acción

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